Alguna vez dijimos que el estilo de José Mujica, de buscar conformar a todos, conllevaba el riesgo de, finalmente, no conformar a nadie. Algo de eso vuelve a ocurrir, en plena pelea entre el Gobierno y su partido, el Frente Amplio, por la anulación de la ley de Caducidad. Según una encuesta de Interconsult, divulgada por el diario Últimas Noticias, la popularidad del mandatario ha caído a su menor nivel desde su asunción en marzo del año pasado.
Según el estudio, la aprobación a Mujica ha caído 9 puntos sólo en los últimos tres meses, para estacionarse en un 41% que, si bien no es poca cosa, contrasta con fuerza con el 75% que ostentaba al inicio de su gestión. Algo razonable, dado que todos los electos suelen tocar un pico de aprobación al asumir para, luego, volver a ampararse en sus votantes. En el 39% que califica su gestión con un “regular” radica su posibilidad futura de recuperarse.
Si entre quienes no lo votaron priman aspectos como la inseguridad, los salarios y la inflación, cabe preguntarse qué pasa en el universo de los frenteamplistas. En ese sector, la erosión de su figura se refleja en que pasó de registrar un respaldo del 91% a uno del 65%, algo que habla de un notorio y peligroso desencanto que no debería darse en un contexto de bonanza económica como el actual, una tendencia que lleva nada menos que ocho años.
Juan Carlos Doyenart, director de Interconsult, resumió así la cuestión según reprodujo la agencia EFE: Mujica se ha hecho «una imagen de hablar mucho, filosofar, lanzar temas sobre la mesa en relación con lo que debería hacerse, pero haciendo muy poco. Al año de Gobierno, la población en general y los frentistas en particular comienzan a reclamarle que haga cosas, que un presidente está para mandar, para hacer, no sólo para hablar».
Con respecto a la polémica por la amnistía, agregó: «El Frente tomó la decisión sobre la ley prescindiendo totalmente de Mujica. Si a todo este episodio sumamos las idas y venidas del vídeo donde supuestos militares amenazan a la Justicia, del cual los dos principales responsables de la seguridad del Estado nada sabían, muchos se preguntan cuál es la situación del presidente Mujica frente a la ciudadanía».

