Hace un año, el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea le imponían a Grecia un ajuste económico sin precedentes para reducir el déficit público de un 13,6% a un 3% en 2013: una verdadera locura que era la contraprestación de un paquete de rescate de 110.000 millones de euros. Se sabe, en los papeles se rescataba al país; en los hechos, a los bancos europeos que le habían prestado irresponsablemente para lograr ganancias desmesuradas.
La lógica del ajuste, como tan bien sabemos los argentinos, termina siendo contraproducente en términos fiscales. Ahora también lo saben los griegos.
Si en el primer cuatrimestre de 2010 el déficit fiscal había llegado a 6.371 millones de euros, en igual período de este año alcanzó a 7.246 millones. Sí, en vez de una caída, una suba del 13,7%.
El rojo fiscal llevó a recortar el gasto público, ello a una depresión de la actividad económica y esto, a su vez, a una nueva caída de la recaudación (9,1% interanual) y una nueva suba del déficit.
Mientras, la deuda del país trepó de 310.300 millones de euros a 354.500 millones, hoy un insostenible 153% del PBI.
Sin fondos ni siquiera para pagar los salarios a los empleados públicos a partir de julio, el Gobierno de Yorgos Papandréu necesita de un nuevo «rescate», esta vez de unos 60.000 millones de euros más. Pero habrá condiciones: más medidas de ajuste. Entre ellas, se barajan una posible suba del IVA, el recorte a la mitad del mínimo no imponible de los salarios, nuevos ahorros en salud pública, impuestos más severos a las bebidas no alcohólicas, la luz y la comida, aumentos de los combustibles, etcétera.
En paralelo, el país deberá privatizar por 50.000 millones de euros, entrando en la lista lo poco que le queda: dos puertos, un aeropuerto, dos bancos, un casino, inmuebles varios, depósitos de combustible. Algunos, atrevidos, sugirieron que se privatizaran las ruinas del país. «No los vamos a obligar a vender la Acrópolis», ironizó el ministro holandés de Finanzas, Jan Kees de Jager, sin ahorrar la humillación. Parece que semejante desmesura es un límite…. al menos por ahora.
La rueda vuelve a girar. Pronto la recesión se agravará y se necesitarán más ajustes. ¿Falta mucho para que se decida la renegociación de una deuda que, simplemente, no se puede pagar? ¿Faltará para que los prestamistas abusivos se hagan cargo de su parte y, al menos, una vez dejen de ganar?
Y después algunos se sorprenden de que los jóvenes europeos traten a sus dirigentes como meros gestores de intereses privados.