Hacer política interna con la política exterior es siempre un riesgo y una tentación. La reacción patriotera de Mariano Rajoy sobre YPF, que empresarios, editoriales, políticos y sus propios asesores ya le empiezan a decir que debe moderar, no puede dejar de inscribirse en la patética situación de la España actual.
Leer ayer la portada de cualquier diario de ese país resultaba escalofriante. Suba del IVA (y mayor desaliento al consumo); una economía en recesión este año y, al menos el siguiente; un desempleo récord del… ¡ 24,4%!; el juvenil, récord también, tanto que ya son más los desocupados que los ocupados en ese segmento; previsiones de que el 2015 el desempleo será todavía mayor que el de 2011; pronósticos sobre una década perdida en lo que a crecimiento económico hace; rebaja de la calificación crediticia del país. Y en medio de todo, y de una creciente molestia política contra el ajuste en toda Europa, Rajoy defendiendo el enfoque fiscalista de Angela Merkel señalando que la «austeridad no es la política alemana contra la crisis sino la de toda Europa». En fin…
No subir el IVA no es la primera promesa que incumple Rajoy (ver, a propósito, el video que acompaña esta entrada, realizado por el socialismo español, que intenta sacar la cabeza del pozo denunciando ahora un ajuste que también practicó, efecto de una crisis que causó). En esa lista debe computarse el blanqueo impositivo. Además, la dureza de la reforma laboral jamás fue explicitada en la campaña y tampoco la extensión del ajuste, que ha llegado a tocar salud y educación, entre otras medidas polémicas. El divorcio entre la dirigencia política y los ciudadanos, ya palpable en el fenómeno de los «indignados», no podrá sino crecer peligrosamente en el tiempo por venir.
Recordamos, por último, tres entradas de este blog que pretenden ayudar a ilustrar el momento. Son ésta, ésta y ésta.