Caracas (enviado especial) – Si bien la muerte de Hugo Chávez ha complicado a Henrique Capriles por el impacto emocional que supuso, que reforzó el compromiso de los simpatizantes más convencidos del oficialismo y que mejoró la imagen que tienen de su legado los más equidistantes, al menos le facilitó la tarea en un punto: el intento de apropiarse, o cuanto menos asumir como algo que debe perdurar, su obra más popular: la ayuda social masiva.
Es que con el gran contrincante ausente, él y Nicolás Maduro quedan, en un sentido, equiparados: ninguno de ellos es Chávez y ambos deben convencer a los que aún lo veneran.
Así, Capriles dijo que continuará las “misiones”, se trabó en una competencia de tono populista con su rival por el aumento de  los salarios y prometió que mantendrá la adhesión al Mercosur… aunque también abogó por volver a la Comunidad Andina, lo que lo haría incurrir en una bigamia imposible. Pero si eso es lo que en un eventual gobierno suyo no cambiará, sí ha sido claro en lo que barrerá de un plumazo: la ayuda económica a países de la región, la Argentina incluida.
El fin de los envíos de petróleo en condiciones preferenciales a países como Cuba, Nicaragua y la Argentina, entre otros, es uno de sus caballitos de batalla. Se trata de “regalos” que el opositor ha cifrado en 170.000 millones de dólares. En esa línea, la cuenta de nuestro país asciende, según él, a 13.000 millones.
En una entrevista que concedió al canal Televen, afirmó que «la deuda del Gobierno de Argentina, por los convenios petroleros, se calcula en 13 mil millones de dólares”. Curioso, la oposición en Argentina se queja de lo onerosa que es la factura energética de PDVSA.
Para Capriles, esa cuenta pendiente, de difícil reclamo vale aclarar, es parte de una tendencia general de despilfarro del chavismo. “Si a eso le sumas 7.000 millones de regalo de todos los años, 15.000 millones de corrupción de CADIVI (la Comisión de Administración de Divisas) y 8.000 millones que se van importando alimentos, ¿cuánto es la cuenta?”, se interrogó.
«Los recursos de nuestro país están mal invertidos», disparó, intencionado: al hacer blanco en la ayuda al exterior, Capriles atacó directamente la gestión de Maduro al frente de la Cancillería.
«¿Quién fue el canciller durante los últimos seis años, quién daba la chequera, quién es el niño consentido del gobierno cubano? El candidato del oficialismo», remarcó, sin mencionarlo.

 (Nota publicada en Ámbito Financiero).