Caracas – Cinco horas después de abiertas las mesas, la votación en Caracas transcurre en general con normalidad y fluidez, informaron las autoridades electorales y los partido políticos, y pudo constatar ambito.com en una amplia recorrida por diversas zonas.
Con todo, el nivel de participación era hasta antes del mediodía algo menor que el registrado el 7 de octubre, cuando votó el 80% del padrón de un país con sufragio optativo, nivel altísimo de participación que le dio a Hugo Chávez el triunfo por diez puntos de diferencia sobre Henrique Capriles.
La esperanza de Capriles es que la figura de Nicolás Maduro traccione menos votantes que la de Chávez, lo que, sumado a la elevada motivación de sus propios simpatizantes, permita acortar aquella brecha y, acaso, dar la gran sorpresa en la noche de hoy.
El anuncio de Jorge Rodríguez, jefe del Comando Hugo Chávez, habló sobre el mediodía de una participación de 8 millones sobre un padrón de casi 19 millones, información suministrada por sus Unidades de Batalla (¡ay, ese militarismo!), datos que la oposición desestimada por “inflados”. Estaba clara la aspiración de unos y otros.
Este enviado recorrió colegios, museos y centro culturales habilitados para el voto en el centro de Caracas y en las zonas de Catia, una barriada popular de fuerte impronta chavista, y Chacao, bastión de la oposición. Todo transcurría en calma.
La presencia militar en las calles es muy notoria, pero no hay nada de intimidatorio en ello, sino un constante esfuerzo por dar certeza a los votantes y asegurar el orden. En los centros de votación, todo parecía perfectamente organizado, y los electores manipulaban las urnas electrónicas sin inconvenientes y con rapidez.
Las especulaciones pasan a esta hora por el momento en que los dos sectores principales (hay cinco candidatos más, pero de nula incidencia) sacarán sus “aparatos” a la calle, especialmente el Partido Socialista unido de Venezuela (PSUV, chavista), por lejos, el más potente.
Es que se considera estratégico colapsar los centros de votación a última hora para no dar a los rivales la posibilidad de contar con proyecciones sobre el nivel de participación del otro bando. Además, allí donde hay administraciones municipales, estaduales y la nacional, claro, jugando a fondo, se pasará lista para saber quiénes de los propios concurrieron a las mesas y quienes deben ser convocados de urgencia a la “operación remolque”.
Esto hace que se pueda presumir a esta hora que el nivel de participación resulte más elevado que el que la relativa calma de estas horas permite entrever y, con ello, que las autoridades electorales no puedan dar su primera proyección, que se considerará una tendencia irreversible, hacia las 22 horas (23.30 de la Argentina) como está previsto. Es que, si bien las urnas cierran a las 18 (19.30  de nuestro país), podrán sufragar todos los que hayan ingresado a los colegios a esa hora, lo que dilatará el cierre en muchos casos.
En estas horas se cuantifica obsesivamente en ambos campamentos la afluencia de los votantes: de ello dependerá, en gran medida, quién será desde esta noche el nuevo presidente de una Venezuela que se introduce en terreno incierto desde la muerte del comandante.
(Nota publicada en ambito.com).