Caracas  – El fantasma del chavismo antes de las elecciones del domingo era la abstención de algunos de sus fieles, alejados por la falta de estatura política de Nicolás Maduro para llenar los zapatos de Hugo Chávez. Finalmente no fue ése el hecho que casi le cuesta el poder (al fin y al cabo votó el 78,7%, apenas debajo del récord del 7 de octubre), sino el cambio de bando de más de 650.000 personas que pasaron sin escalas de la Revolución a la “oligarquía”.
Pero no fue ése el hecho que desveló ayer, en el día después a toda Venezuela, sino el inflamable ambiente político que se instaló en el país con las denuncias de fraude que planteó la oposición. Ahora bien, ¿hubo fraude?
Lo visto por este enviado en los colegios electorales, una ínfima foto dentro de una larga película, no tuvo nada de extraño. La televisión opositora emitió el domingo imágenes de trifulcas frente a algunos centros por la insistencia de simpatizantes opositores en ingresar para realizar las debidas auditorías públicas tras el cierre de las urnas y que no aceptaban que sólo podían hacerlo después de que las urnas electrónicas emitieran los datos, como marca la ley. La cosa pareció menor, pero se puso más espesa con la denunciada presencia de motoqueros chavistas que acudieron a intimidarlos.
Los excesos no fueron privativos del chavismo: varios artistas identificados con el gobierno fueron seriamente hostilizados al ir a votar, lo que fue filmado, y hubo casos de discriminación en zonas caprilistas contra electores morenos (chavistas por portación de color).
Henrique Capriles habló ayer de más de 3.000 incidentes, que incluyeron el robo de urnas en las que se deposita el recibo que la máquina emite a modo de control, justamente lo que se quiere revisar en su totalidad para confirmar que ese escrutinio coincida con el electrónico.
El diario Últimas Noticias citó, por su parte, las denuncias de la ONG opositora Súmate, cifrándolas en 1.057. Entre las más importantes se cuentan 172 por ventajismo y proselitismo, 65 por acompañamiento irregular de votantes, 63 por inconvenientes con las máquinas y 44 por violencia e intimidación. No parece suficiente para hablar de fraude.
Pero esto no significa que todo haya sido perfecto, algo que justifica las fuertes dudas de los observadores invitados por la Mesade Unidad Democrática, más allá de su sesgo afín a ésta. Al contrario, lo grave pasó por la masiva violación de la veda para hacer proselitismo, durante el fin de semana previo y el propio domingo, que incluyó todo tipo de consignas a través de la TVestatal, el “toque de diana” de los motoqueros chavistas y recorridos de camionetas con jóvenes que, megáfono en mano, incitaban a los votantes con consignas revolucionarias.
Teodoro Petkoff es director del diario Tal Cual, es un hombre de larga trayectoria en la izquierda venezolana y es uno de los opositores más lúcidos y duros del chavismo. Consultado por Ámbito Financiero dijo que “el sistema electoral es bastante confiable, totalmente automatizado y ésos son los números”.
Para él, “el chavismo continuará porque ganó la elección, pero nos acercamos a su fin. El oficialismo como tal, sin Chávez como presidente, no tiene capacidad para sostenerse como movimiento. Va a ir diluyéndose poco a poco, transformándose”.
Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis y también simpatizante de la oposición, señaló que “hubo un gran marco de abuso de poder del Estado mas que un fraude en particular. Me refiero al uso de recursos, al control de medios, de actos de prepotencia, cosas que la oposición coloca sobre la mesa, que a lo mejor no suman los votos que se necesitan para impugnar los comicios”. Sin embargo, explicó, “exponer esto permite mostrarle al mundo que no se trató de una elección equilibrada. No voltearon los votos, el automatizado es un proceso bastante serio, no tengo por qué dudar”, remató.
Así las cosas, Capriles se aferra a su reclamo de una revisión total de los votos. Si persiste en ello, más allá de exponerse personalmente, la tensión, y el riesgo de enfrentamientos irá en aumento. Venezuela podría verse arrojada a una reedición de la larga protesta que colapsó el DF de México cuando el conservador Felipe Calderón venció en 2006 por menos de un punto al izquierdista Andrés Manuel López Obrador. Esa crisis fue larga y melló la legitimidad del vencedor, pero se diluyó al con hallar mayor eco internacional. ¿Se repetirá la historia?
 (Nota publicada en Ámbito Financiero).