Caracas – “El Consejo Nacional Electoral procede a proclamar como presidente de la República Bolivarianade Venezuela al ciudadano Nicolás Maduro Moros”, dijo la presidenta de la autoridad electoral, Tibisay Lucena, cuestionada por haber hecho la vista gorda ante las reiteradas violaciones a la veda electoral por parte del chavismo. La sala estalló en aplausos y gritos de “Que nadie se equivoque, tenemos presidente” y “Chávez vive, la lucha sigue”. Afuera, en las zonas de clase media de Caracas atronaban las cacerolas.
La formalización del triunfo del heredero político del comandante quedó consagrada al confirmarse oficialmente que obtuvo el 50,65% de los votos, contra el 48,97% de Henrique Capriles, esto es una diferencia de menos de dos puntos y de 265.256 votos.
“Soy el primer presidente chavista después del comandante y voy a cumplir con su legado de proteger a los pobres”, clamó por cadena nacional el mandatario, que asume en una Venezuela fatalmente dividida, en la que casi la mitad de la población rechaza frontalmente su autoridad.
“A la dirigencia de esa burguesía que odia al pueblo y a este país la conocemos muy bien”, añadió. “Lo que están haciendo tiene un nombre, golpismo; están llamado a un golpe de Estado y lo denuncio”, gritó, abriendo la puerta a una situación difícil para un Capriles que ha llamado a un plan de lucha con cacerolazos y manifestaciones en los próximos días. Asimismo aludió a la posibilidad de que francotiradores ataquen a la población.
Maduro habló frente a la corte electoral, la plana mayor del chavismo y los extranjeros que acompañaron la votación, entre ellos los de la Unasur (con Carlos ”Chacho” Álvarez) que llamaron a acatar el resultado. Lo hizo después de que Lucena pronunciara un encendido discurso en el que acusó a la oposición de “acosar y amedrentar” al CNE y defendió la transparencia del sistema electoral.
La magistrada rechazó el recuento del 100% porque eso sería “volver al sistema manual” cuestionado por su funcionamiento en la IV República.
La mesa está servida para un escenario de confrontación de extremos difíciles de precisar. Horas antes, Capriles había dado una conferencia de prensa con olor a ultimátum, conocedor ya de que el CNE (el gobierno, en realidad) había decidido avanzar con la consagración de Maduro sin realizar el conteo total que el oficialista había aceptado en la noche anterior. Las autoridades afirmaron que las auditorías de rigor suponen la revisión del 54% de los votos, sin que se registrara ninguna incompatibilidad.
         Capriles, por su parte, denunció “más de 3.000 incidencias”. “Estuvimos contando todos los votos y, cuando sumamos, decimos que ganamos este proceso electoral”, afirmó.
         El opositor era criticado por el chavismo, ya que el viernes, justo antes del inicio de la veda, había defendido en una entrevista en Globovisión el sistema electoral, al que calificó de inviolable.
Capriles denunció que militares que pretendieron imponer el “verdadero resultado” han sido encarcelados, y calificó a Maduro de “presidente ilegítimo.
“Yo quiero pedir para las ocho de la noche que se oigan todas las ollas y cacerolas en toda Venezuela y en los barrios” si Maduro era proclamado, dijo. “Queremos un cacerolazo que se oiga en el mundo para hacer sentir nuestra indignación, nuestra rabia, contra quienes no quieren que se conozca la verdad”, señaló al lanzar un plan de lucha. Éste incluirá hoy manifestaciones hacia las sedes regionales del CNE en todos los estados y mañana, una gran marcha en Caracas con él a la cabeza.
“No quiero violencia en las calles de Venezuela”, prometió, pero ése es el fantasma que atemoriza a todos. “Estoy aquí para ustedes, mi vida se la entrego a ustedes, al pueblo. La lucha no ha terminado”, indicó.
         Durante todo el discurso de Lucena y casi todo el de Maduro las cacerolas, cornetas y bocinas no dejaron de sonar desde los balcones en las zonas de clase media para arriba, en Chacao, La Floriday otras. La indignación era tal que la manifestación se anticipó al horario fijado por Capriles. Y el “ritual”, de sabor argentino, se repitió, con mayor fuerza, a la hora señalada. Mientras sonaba la batería de cocina, se registraban además pequeñas manifestaciones en varios puntos de la ciudad y se reportaba la presencia de piquetes que cortaban calles y parte de una autopista caraqueña. Asimismo, se informó de la presencia de tanquetas militares en la avenida Libertador, sin que se confirmara la razón».
Maduro parece imponerse, con apoyo regional y del aparato institucional que controla el Partido Socialista Unido de Venezuela. Pero la bronca es enorme y casi la mitad de la población se siente ya sin salidas. Se trata de un sentimiento siempre peligroso.
(Nota publicada en Ámbito Financiero).