Caracas – A fines de marzo, ya en plena campaña, Nicolás Maduro anunció una guerra sin cuartel contra la especulación cambiaria. Es que aquí no se trata de tomar medidas: todo se expresa en clave militar, de campaña, de batalla.
Hablando por televisión, a lo Hugo Chávez, se escandalizaba entonces por la difusión de una página de internet que informaba en tiempo real el valor del dólar paralelo. «La burguesía que no ama a la patria ha creado un mecanismo perverso de fijación del llamado dólar paralelo a través de una tal ‘lechuga.com’. He ordenado que se investigue» demandó en televisión.
El 8 de febrero, un Chávez agonizante (¿o fue Maduro?) determinó una devaluación de más del 46%, pasando la cotización de 4,30 a 6,30 bolívares. Más tarde, anunció un nuevo mecanismo de entrega de divisas a los importadores, a través de subastas, lo que determinó una segunda devaluación, con lo que en apenas dos meses la moneda local perdió más del 70% de su valor. Pese a ello, el paralelo vuela a 20 bolívares por dólar, más que triplicando al oficial. Si Maduro tocó el clarín, y la fiscal se puso manos a la obra, todavía no se nota ninguna acción oficial. No bien se llega al aeropuerto de Maiquetía, la oferta de cambio es abundante y abierta. Una recorrida por el hipermercado Excelsior Gama de Los Palos Grandes, en el distrito acomodado de Chacao, permite chequear precios. Una botella de dos litros de gaseosa dietética de primera marca cuesta 22 bolívares, 3,5 dólares oficiales o 1,1 dólar paralelo. Un paquete de pan para sándwich, 48 por paquete (7,6 y 2,4 dólares, respectivamente). Un paquete de azúcar de dos kilos, 88 bolívares (14 y 4,4 dólares). Y un cartón de un litro de leche larga vida, 11,5 bolívares (1,8 y 0,57).
Hablando por televisión, a lo Hugo Chávez, se escandalizaba entonces por la difusión de una página de internet que informaba en tiempo real el valor del dólar paralelo. «La burguesía que no ama a la patria ha creado un mecanismo perverso de fijación del llamado dólar paralelo a través de una tal ‘lechuga.com’. He ordenado que se investigue» demandó en televisión.
El 8 de febrero, un Chávez agonizante (¿o fue Maduro?) determinó una devaluación de más del 46%, pasando la cotización de 4,30 a 6,30 bolívares. Más tarde, anunció un nuevo mecanismo de entrega de divisas a los importadores, a través de subastas, lo que determinó una segunda devaluación, con lo que en apenas dos meses la moneda local perdió más del 70% de su valor. Pese a ello, el paralelo vuela a 20 bolívares por dólar, más que triplicando al oficial. Si Maduro tocó el clarín, y la fiscal se puso manos a la obra, todavía no se nota ninguna acción oficial. No bien se llega al aeropuerto de Maiquetía, la oferta de cambio es abundante y abierta. Una recorrida por el hipermercado Excelsior Gama de Los Palos Grandes, en el distrito acomodado de Chacao, permite chequear precios. Una botella de dos litros de gaseosa dietética de primera marca cuesta 22 bolívares, 3,5 dólares oficiales o 1,1 dólar paralelo. Un paquete de pan para sándwich, 48 por paquete (7,6 y 2,4 dólares, respectivamente). Un paquete de azúcar de dos kilos, 88 bolívares (14 y 4,4 dólares). Y un cartón de un litro de leche larga vida, 11,5 bolívares (1,8 y 0,57).
(Nota publicada en Ámbito Financiero).
