Asunción  – Consumado el golpe parlamentario contra Fernando Lugo, el Mercosur y la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) separaron a Paraguay hasta que realizara elecciones limpias y transparentes que restituyeran la normalidad democrática. Realizados los comicios, se verá desde ahora que el proceso no será tan automático sino que, por el contrario, se abrirá una etapa hasta la asunción del nuevo mandatario, el 15 de agosto, en la que se fatigarán negociaciones complicadas.
Aquella suspensión ha sido una herida en el orgullo nacional, y el gobierno de Federico Franco no dudó en atizar los sentimientos nacionalistas al presentar lo ocurrido como una reedición de la Guerra de la Triple Alianza. Si  bien muchos paraguayos en la calle comprenden lo hecho por Argentina, Brasil y otros países y creen que la destitución de Lugo fue un golpe parlamentario en toda la regla, no ha sido ésa la opinión predominante en la clase política y en el establishment mediático del país.
De la mano de eso, recordemos que, suspendido Paraguay, el único país que resistía en su Congreso la aprobación del ingreso de Venezuela, el Mercosur consideró que esa traba quedaba removida. Si Paraguay perdía su derecho de voto, justamente su voto dejaba de contar.
El problema es que la clase política colorada, liberal y nacionalista (Patria Querida) consideran que restituir el honor mancillado hace que Paraguay aún deba hacer valer su derecho de votar el caso Venezuela. ¿Será eso posible?
“Paraguay va a volver al Mercosur y a la Unasur , pero no de inmediato sino a partir de una negociación que debería confluir en el 15 de agosto”, dijo a Ámbito Financiero Marcelo Rech, director del think tank InfoRel de Brasilia, quien vino a Asunción para seguir de cerca los comicios. “Lo de Venezuela es un hecho consumado, que no tiene vuelta atrás. Creo que se intentará una negociación que permita salvar su parte a los dos sectores, permitiendo que Paraguay haga su votación si da seguridades de que la voluntad de los parlamentarios esta vez no será un problema. Pero si ese intento se empantana estaremos otra vez en una crisis”, completa el especialista en seguridad y relaciones internacionales.
Los dos principales candidatos a la elección de ayer, expresión de la opinión de la mayoría del nuevo Congreso, insistieron en que aún debe haber un voto y se mostraron dispuestos a cooperar, concientes de la situación debilitada de su país. Cabe suponer que el Mercosur simplemente hará saber (reservadamente o no) que el paso es considerado prescindible, gesto que ganará en dureza y visibilidad en proporción directa a la disposición que detecte en la contraparte.
Rech no descarta la “posibilidad de que nos encontremos ante un caso como el de Cuba y la OEA : la organización ya autorizó la reincorporación cubana, pero ese país no muestra interés en dar ese paso”.
En cualquier caso, asegura que “Brasil no va a dejar de jugar la carta de su influencia sobre Paraguay, les guste o no a los dirigentes de este país, y buscará imponer una salida que satisfaga su interés nacional”.
El periodista Mario Ferreiro, quien pretende capitalizar desde ahora lo que fue el voto luguista y progresista en Paraguay, le dijo a este enviado que una bancada de centroizquierda crecida como la que habrá será una ayuda para que el Congreso destrabe la cuestión de Venezuela.
El político consideró “una vergüenza” el modo en que los candidatos Horacio Cartes y Efraín Alegre, así como el presidente Franco, trataron el tema, y arriesgó que, para remediarlo lo hecho, “deberán pedir perdón” y “ceder en muchas cosas”. Recordó, en ese sentido, que “miles de paraguayos se atienden gratuitamente en los hospitales argentinos”, al considerar que nuestro país no merecía un trato como el que recibió.

(Nota publicada en Ámbito Financiero).