Brasilia – Aécio Neves fue siempre un “predestinado”: casi todos creyeron por años que un día sería presidente de Brasil. Sólo debía armarse de paciencia.
Proveniente de un poderoso clan político (es nieto de Tancredo Neves, el presidente que murió antes de asumir en los albores de la restauración democrática), surfeó la era de Luiz Inácio Lula da Silva, cuando el Partido de los Trabajadores era invencible, desde su feudo de Minas Gerais, el segundo distrito en importancia del país. Hombre del Partido de la Social Democracia Brasileña, mostró la flexibilidad que le reclamaba la gelatinosa política local. Supo sumar al PT a su alianza estadual y, dicen las malas lenguas, ya en 2006 hizo la plancha para facilitar la victoria de Lula en Minas. Es que si la izquierda es una de las bestias negras de este político, el ala paulista del PSDB, entonces dominante, ha sido la otra.
Después de dos mandatos exitosos, dejó la gobernación y marchó al Senado federal. Hoy, con 54 años intenta el salto al Palacio del Planalto.
Pero no lo tiene fácil. La muerte del socialista Eduardo Campos y su reemplazo por Marina Silva lo relegaron del segundo lugar que creía seguro. ¿Otra vez debía armarse de paciencia? La política mundial está llena de eternas promesas que nunca llegan a destino.
Pero Marina no deja de perder posiciones y él en estas horas sueña con recuperar su lugar para acceder al codiciado balotaje del 26. La impresión de que puede lograrlo hizo que la Bolsa de San Pablo subiera ayer 1,25%, después de tres días de caídas. Si los inversores no tienen dudas en cuanto a quién detestan más, tampoco en lo que respecta a cuál es su favorito: Dilma y Aécio.
El paso de Neves por la gobernación mineira le valió fama de buen administrador. Eso sí, no hay que confundirse con las nomenclaturas: más que un socialdemócrata es un conservador que expresa cabalmente el programa del más alto empresariado industrial, el que pretende terminar con el Mercosur como unión aduanera.
Aunque promete un ajuste y una dura política antiinflacionaria, jura que mantendrá los planes sociales de Lula da Silva y Dilma Rousseff. ¿Será así?
Si no logra liquidar el pleito el domingo, Dilma lo prefiere como rival para el balotaje. Es que Aécio encaja mejor que Marina Silva en el rótulo de candidato de los ricos” y la polarización es el juego que mejor juega el PT.

