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Brasilia – Los comandos electorales y las principales encuestadoras del país realizan en estas horas permanentes trackings para medir la evolución del electorado de cara a las elecciones generales de mañana. Los últimos números a los que pudo acceder ambito.com otorgan a la presidenta Dilma Rousseff un apoyo del 37%, contra un 22% de la ecologista Marina Silva y un 20% del socialdemócrata (conservador) Aécio Neves.

Toda la atención se concentra sobre el 7% de indecisos que los sondeos registraban todavía el jueves, último día para su difusión. A partir del primer minuto de ayer Brasil ingresó en veda electoral, por lo que estos muestreos son de circulación restringida.

Un estudio de una de las consultoras políticas más importantes de Brasilia, al que accedió este enviado, muestra que al menos desde 2002 los votos efectivamente contados en los domingos electorales siempre registraron un corrimiento con respecto a lo anunciado por las últimas encuestas. La regularidad es llamativa: quien sale primero, muestra una baja de dos o tres puntos, y quien sale segundo, un ascenso equivalente.

Así, los resultados de los trackings mencionados más arriba poconfirmarían, de comprobarse en las urnas, dicho corrimiento.

Esto lleva a algunas conclusiones provisionales importantes, con la prudencia que cabe mantener cuando se trazan escenarios en base a encuestas, tantas veces falibles:

Contra lo que soñaban los más entusiastas en el comando de Dilma, la presidenta no podría lograr la mitad más uno de los votos positivos y liquidar el pleito el domingo. Debería competir en un balotaje con quien salga segundo. “A lo mejor, si la campaña duraba una semana más”, se lamentaba anoche en diálogo con este enviado un miembro muy importante del comando dilmista.

La pelea por el segundo lugar clasificatorio para el segundo turno sigue abierta. Dos puntos entran dentro del margen de error de cualquier muestra e impiden hoy hacer un pronóstico.

Hay que tener en cuenta que es muy probable una alianza entre Silva y Neves, sea cual sea el orden en que lleguen, para la segunda vuelta. Si bien esto no se traslada a una suma automática de los votos que obtendrán el domingo, salta a la vista lo abierto que luce el segundo turno. Dilma no quedaría, con estos números, como favorita excluyente.

“Las encuestas sobre el segundo turno, a esta altura, antes de que se vote en el primero, son meros escenarios que no se deben tomar como algo definitivo. Hay que esperar”, le dijo a ambito.com Murillo de Aragao, uno de los más importantes analistas políticos de Brasil.

“Las urnas cierran (mañana) a las 5 de la tarde, y en unas tres horas debería haber una tendencia definida. Pero si la pelea por el segundo lugar es tan cerrada, posiblemente tengamos una noche más larga”, añadió.

(Nota publicada en ambito.com).