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La presidenta brasileña ,Dilma Rousseff, ordenó a sus funcionarios minimizar el primer desacuerdo público con Mauricio Macri, pese a la preocupación que le provocó la promesa del mandatario electo de plantear la suspensión de Venezuela del Mercosur alegando una violación de la “cláusula demcrática” del bloque.
Así se lo dijo a Ámbito Financiero una fuente de la Presidencia brasileña, según la cual el modo de diluir el prematuro roce, que calificó como “un aprieto”, será enfocar la cuestión venezolana en las condiciones en que se desarrollen las elecciones legislativas del 6 de diciembre, que el chavismo podría perder según vaticinan diferentes encuestas.
Esos comicios se realizarán cuatro días antes de la asunción de Macri y quince antes de la cumbre de presidentes del Mercosur en Asunción, en la que Brasil espera que la cuestión venezolana no se plantee. Para Brasilia, el argentino habló del tema como un candidato y en el fragor de la campaña y se espera que los contactos de los próximos días sirvan para que modifique su punto de vista.
Creen allí que Macri, que sorprendió en el debate televisado que mantuvo con Daniel Scioli al invocar la cuestión, acaso no valoró que la relación con Venezuela es un tema muy delicado para Dilma. Ese país es un destino importante para las exportaciones brasileñas, y la mandataria es acusada por la oposición de ser connivente con los abusos del chavismo.
El momento más agrio de esa disputa se dio en junio, cuando el senador y derrotado candidato Aécio Neves viajó con otros legisladores a Caracas, donde aseguró haber sido atacado por una turba oficialista.
A Macri tampoco le interesa alimentar un conflicto con Brasil, país que, dijo, será al primero que viaje. El electo mantuvo una charla telefónica cordial con Dilma, en la que ambos reafirmaron la prioridad que darán al vínculo bilateral.
La fuente consultada por este diario en el palacio del Planalto explicó que la postura oficial quedó evidenciada en los dichos de ayer del canciller Mauro Vieira, quien fue citado por la Comisión de Relaciones Internacionales del Senado.
Ante las preguntas opositoras por los dichos de Macri sobre Venezuela, el ministro se mostró evasivo y se limitó a responder que hay que esperar las elecciones del 6 de diciembre y que “no se puede juzgar a priori” lo que sucederá ese día.
Testigos le contaron a Ámbito Financiero que oficialistas y opositores chocaron luego en el pleno del Senado, con la Argentina como tema principal.
El propio Aécio Neves afirmó allí que “Macri asumió posiciones muy claras en relación a problemas serios que tenemos en nuestra región y que deberían, por el liderazgo natural de Brasil, ser defendidos, como aplicar la ‘cláusula democrática’ a Venezuela, tema que cuenta con el silencio ensordecedor de la presidenta Dilma”.
La estrategia del Gobierno brasileño de orientar la cuestión hacia la limpieza de los próximos comicios en Venezuela y, sobre todo, a que el chavismo acepte su resultado, evade, sin embargo, los fundamentos de la definición de Macri. Este, en efecto, no afirmó que la democracia haya sido vulnerada en ese país por la organización de esa votación clave. Lo que dijo en su conferencia de prensa del lunes es que “es evidente que corresponde que se aplique (la “cláusula democrática”) a Venezuela porque las denuncias son claras y contundentes (…) Venezuela persigue a los opositores y (no respeta) la libertad de expresión”.
La llamada “cláusula democrática” está contenida en el Protocolo de Ushuaia de 1998, que establece la posibilidad de suspender a un país miembro del Mercosur en caso de ruptura del orden constitucional. La misma le fue aplicada a Paraguay tras la destitución “express” del expresidente Fernando Lugo. Para aprobarse, debe ser votada por unanimidad, lo que no ocurrirá en este caso dada la oposición de, al menos, Brasil y Uruguay.
El último domingo a la noche, al festejar su triunfo, Macri subió al palco a Lilian Tintori, esposa del encarcelado dirigente opositor Leopoldo López, a quien abrazó varias veces.
López es líder del ala radical del antichavismo, condenado a 13 años y 9 meses de cárcel por su rol en la convocatoria a protestas opositoras en febrero del año pasado, una estrategia que él denominó “La Salida” de Nicolás Maduro y que quedó ensombrecida por graves disturbios y 43 muertes. Sin embargo, el juicio en su contra fue cuestionado por grupos defensores de los derechos humanos como carente de garantías y uno de los fiscales huyó a EE.UU. denunciando que la instrucción había sido fraguada.

(Nota publicada en Ámbito Financiero).