“Nuestro Gobierno va a enviar al Parlamento un proyecto de Registro Nacional de ADN como el nuevo sistema de huella digital”. Lo anunció el 31 de agosto la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Por alguna razón, pasó bastante inadvertido.
Es decir, una base de datos con el ADN de los 44 millones de argentinos. Por lo que sé, no hay un proyecto semejante en ningún lugar del mundo. Lo más relevante es el problema ético: que el Estado maneje semejante información es más que orwelliano. Además, ¿qué utilidad tiene esa cantidad de datos para cotejar con una única muestra en, digamos, una escena de crimen? Y si no es útil, ¿para qué se lo quiere?
¿Es posible convalidar eso desde una óptica liberal de la vida, lo que nos incluye a casi todos, no solo a los liberales en sentido restringido? Que nadie se equivoque: no se trata de criticar una propuesta de un Gobierno determinado; es una cuestión de principios.
A propósito de esto, sugiero mirar este texto (http://www.ancmyp.org.ar/user/files/04Garcia%20Mansilla.pdf) que da cuenta del amplio debate sobre el derecho a la intimidad, la posibilidad de crear, sencillamente, ADN sintetico y hasta de falsear datos genéticos para plantarlos, por ejemplo, en la escena de un crimen.
La Argentina vive hoy una democracia, pero ese cúmulo de información quedaría para siempre en poder de un Estado que no puede dar garantías eternas sobre su uso.
Estoy totalmente azorado.
