Nueva York – La reacción de los mercados en la madrugada de ayer, cuando se cocinaba la victoria de Donald Trump, fue de pánico. Más tarde, primó cierta prudencia, a la espera de señales que terminen de confirmar por dónde pasa el futuro.
Uno de los gestos que se aguardan con mayor ansiedad es el nombre del futuro secretario del Tesoro. Si, como trascendió, se trata de Steven Mnuchin, un exsocio de Goldman Sachs que también supo trabajar con George Soros y hoy es responsable del fondo de alto riesgo Dune Capital Management, muchos respirarán con alivio.
¿Será Trump un “populista”? Hay que verlo, pero promesas de campaña como reducir drásticamente las regulaciones a los mercados y crear un impuesto plano del 15% (muy por debajo del máximo actual del 35%) no son precisamente chavismo en acción.
“No creo que Trump tenga demasiado interés en cambiar el statu quo en materia de servicios financieros. Cualquier gran reforma no será posible hasta que haya una nueva crisis. Más bien lo veo comprometiéndose con cambios modestos al actual sistema, básicamente ‘limando’ los bordes más filosos del actual marco regulatorio. Eso podría reducir algo los costos, pero no encuentro una vocación de avanzar hacia un sistema más estable”, le dijo a Ámbito Financiero Mark Calabria, especialista en regulación financiera del instituto libertario Cato.
