El panperonismo y el posmacrismo se contorsionan para evitar fracturas expuestas en las horas previas a la oficialización de alianzas. El FDT estrena nuevo sello. ¿JxC también? Conflictos, un plazo fijo que vence en agosto.
Con el cierre del plazo legal para la inscripción de las alianzas que competirán en los próximos comicios nacionales, la Argentina política tendrá este miércoles las primeras certezas. El panperonismo que hasta estas horas encarna el Frente de Todos y –sobre todo– el posmacrismo de Juntos por el Cambio no se romperán a pesar de los crujidos recientes, mientras que la saga por el «frente de frentes» que se presentaba como un atajo para una sociedad entre Horacio Rodríguez Larreta y Juan Schiaretti deberá esperar a otro tiempo y otro formato: el de un triunfo por ahora imposible de asegurar del jefe de Gobierno porteño sobre Patricia Bullrich en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Caída esa iniciativa por la resistencia de los halcones del PRO, Schiaretti anotará su propia alianza, Hacemos por Nuestro País, que sumará a los partidos Socialista, Demócrata Cristiano, Autonomista y a fuerzas provinciales. A contar entonces otro presidenciable en las PASO…
Las unidades sostenidas no sin esfuerzo y, en algún caso, por falta de conchabos mejores dará, como se dijo, una primera certeza, mientras que las incertidumbres encararán la recta final hacia la presentación de listas del sábado 24. Ese será el nudo del suspenso que viene.
Hablamos de «panperonismo» y «posmacrismo». ¿Será que se vienen nuevas marcas –algo muy probable en el primer caso y que se discute contra reloj en el segundo– para reemplazar las conocidas, desvencijadas por el paso del tiempo y la mala praxis política?
Hervideros de rumores
Cristina Fernández de Kirchner, gran electora del peronismo, juntó a Sergio Massa y a Eduardo Wado de Pedro en su despacho del Senado, disparando todo tipo de versiones sobre la composición de la fórmula y el formato de las PASO competitivas que se quiso evitar sin éxito.
Todo está en el aire, al punto que un sector volvió con una alquimia de la que se ha hablado de modo intermitente: Axel Kicillof para presidente al frente de una unidad cristinista-massista y el Ministro de Economía para la gobernación bonaerense. También en Letra P, Macarena Ramírez cuenta los entresijos de esa intriga tejida en el estribo, a la que el hombre de los tironeos se sigue resistiendo con toda la fuerza de la que dispone.
La CGT volvió con el mantra de la fórmula de unidad a pesar de que las últimas negociaciones apuntaban a la administración de unas PASO acotadas.

En relación con lo anterior, en la noche del martes circulaba la versión sobre una presión fuerte de último momento de parte del cristinismo sobre Daniel Scioli para este que baje su postulación, pero el embajador en Brasil persistía en su decisión de desafiar a la unidad posible, la de CFK y Massa. Para eso esgrimió quejas sobre eventuales obstáculos reglamentarios. «Piso del 30% de los votos» para la integración de nombres en las listas legislativas, «un posible nombre nuevo» para Todos «y la obligación de presentar listas propias en todas las categorías son los tres criterios centrales del borrador del reglamento» que transaban el camporismo y el sciolismo, escribió Gabriela Pepe, que consiguió esa información en exclusiva.
El futuro inminente de Massa
Mientras negocia su rol electoral con CFK, el ministro de Economía tiene asuntos urgentes que atender. Uno es la conclusión de la renegociación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), algo de lo que depende su futuro, la narrativa del oficialismo en el proceso electoral y, se espera, la llegada de dólares que despejen el panorama de vencimientos y las urgencias de la escasez de divisas. Para apurar esos trámites ásperos, técnicos del Palacio de Hacienda viajarán a Washington el fin de semana, mientras que su jefe espera hacerlo entre el martes y el miércoles de la semana que viene para estampar la firma y sacarse la foto.
Con todo, este miércoles tenso presentará hechos concretos que también hacen diferencia. El INDEC anunciará el índice de inflación de mayo, proyectado inicialmente en un número incluso superior al 8,4% que metió miedo en abril, pero que, desaceleración mediante en las últimas semanas, alimentaba este martes en los despachos oficiales la expectativa de alguna tregua y un panorama algo más alentador desde el mes que viene.
