Con o sin ballotage, ningún escenario poselectoral brinda garantías de estabilidad. Los márgenes del ajuste y los movimientos en torno al dólar.
En medio del baile cambiario que llena de zozobra el proceso de las elecciones 2023, Sergio Massa pudo tachar este martes del calendario un día más –no poca cosa–, en el que, si bien los tipos de cambio paralelos subieron, no alcanzaron picos de pánico ni vulneraron nuevamente la barrera psicológica de los 1.000 pesos por billete de George Washington. El hombre, literalmente, empuja el tiempo hacia el domingo. ¿Y el lunes? ¿Qué podría pasar?
Un hecho para lamentar es que no hay un escenario poselectoral que le brinde a la sociedad garantías de estabilidad. Cuando la mano viene mal, la incertidumbre –un concepto que tiene mala prensa– puede ser la mejor alternativa. En eso andamos.

Tal como vienen barajadas las cartas del destino nacional, el lunes 23 nos despertaremos –si es que habremos logrado dormir– con un nuevo presidente o con la certeza de que será necesario dirimir el duelo en un ballotage. Por ponerle nombres al asunto, será o bien con Javier Milei dueño ya del ticket para entrar a la Casa Rosada o con este y Massa –o acaso con Patricia Bullrich – dispuestos a darse una segunda chance el 19 de noviembre.
Para las expectativas económicas no hay escenario bueno y ni siquiera un mal menor.
Milei presidente podría implicar una huida del peso incluso más desordenada que la vista en los últimos días, un incremento mayor de la inflación y un escenario político delicadamente revuelto. Una prolongación de la incertidumbre –habría que determinar, de cualquier modo, de qué magnitud, esto es en qué medida un segundo turno estaría realmente abierto– sostendría también la tensión y, desde el lado del Gobierno, la tentación de seguir repartiendo lo que no hay.

A la eliminación de Ganancias sobre los salarios y las devoluciones del IVA –consolidadas por ley– y a los refuerzos varios, se suman ahora compromisos como elevar a 8% el presupuesto educativo y convertir en permanente el plan Previaje. Que se entienda: todo eso es bienvenido, aunque lo del Previaje se podría discutir dado que la actividad turística ya no necesita andadores. La pregunta es: con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y, más importante aún, con la realidad respirándonos en la nuca, ¿hay verdaderamente margen fiscal para seguir repartiendo dinero o dando de baja impuestos, lo que a la larga es la misma cosa?
El autor de estas líneas tiene una espina clavada desde el 29 de septiembre. Ese día, se preguntaba qué facilitaría más la vida humana en esta tierra, una puja electoral larga –con ballotage y resultado final incierto– o una corta, que finalice el 22-O a la noche. «La verdad, dejame pensarlo», evadió. Dadas como están las cosas y con todo lo negativa que puede ser, acaso la incertidumbre no sea el peor de los mundos disponibles.
Anticipos del día después
Si el 22-O preocupa a mucha gente, más vale preguntarse por el 23. Varias sociedades de gestión de inversiones dejaron de tomar suscripciones en pesos para fondos dollar-linked debido a la posibilidad de que una liquidación del pleito en favor del ultraderechista provoque una devaluación como la del día posterior a las PASO, solo que acaso mayor.
Mientras, la última suba de tasas dispuesta por el Banco Central se quedó corta antes de nacer para asegurar que los depósitos no pierdan con la inflación –12,7% en septiembre y con pronóstico reservado este mes–, lo que no hace más que sostener el desarme de posiciones en los bancos.
Es más, la posibilidad de que se confirme que la Argentina marcha a la prometida dolarización sin dólares hace que el problema de la corrida pueda trasladarse a las colocaciones en dólares, por el temor de no poca gente a que el esquema debute con una confiscación tipo plan Bonex que le brinde al Banco Central los billetes verdes necesarios para rescatar el enorme volumen de pesos que giran en la economía. La cuestión no es una mera hipótesis: los bancos le pidieron ayer al BCRA 114,2 millones de dólares en efectivo –la segunda mayor solicitud del año– para atender el volumen de retiros del día y el previsto para hoy.
La autoridad monetaria lleva vendidos más de 800 millones de dólares en lo que va del mes –y mirá que falta, eh– y las reservas brutas perforaron a la baja la barrera de los 25.000 millones.

Ante esto, Alberto Fernández y Miguel Pesce lograron activar en China un nuevo tramo del swap por 6.500 millones de dólares, la Comisión Nacional de Valores (CNV) impuso nuevas restricciones a la operatoria legal de los tipos de cambio negociados en bolsa y personal de la AFIP y la Policía Federal volvió a visitar cuevas que transan el ilegal dólar blue. Por lo menos apareció Ivo «El Croata» Rojnica con sus millones sospechados y muchos secretos en la memoria.
Antes del 23, viene el 22
Una doble curiosidad: el domingo Milei cumple 52 años y el 22 es «el loco» en la quiniela, uno de los apodos que se le han puesto al ultraderechista. ¿Señales?
Él sueña con el empujón final que le dé más de 40% de los votos y al menos diez puntos porcentuales de ventaja sobre su más inmediato perseguidor, esto es un triunfo en primera vuelta. Las encuestas no arrojan por el momento ese escenario y en Unión por la Patria (UP) se descuenta un segundo turno con Massa. Pero…
El economista apeló al electorado indeciso para que «este domingo expresen esa bronca en las urnas y hagan temblar a los políticos ladrones». Mientras, blinda la presencia de fiscales en las urnas con el invalorable aporte de Luis Barrionuevo, quien es de esperar que no se levante el domingo con ganas de ver fuego.
Más allá de los datos concretos, improvisados «focus groups» familiares y de amigos dicen cosas…
Me ha pasado –¿te ha pasado?– de sorprenderme con ciertas decisiones de allegados al respecto. «¿Vos?». «Sí, quiero que se termine ya todo esto. Además no podemos estar peor».
La réplica indica que siempre se puede estar peor, pasa por los lugares conocidos de la reivindicación de la dictadura, sigue por las acechanzas de la dolarización, serpentea por las extravagancias de los mercados libres de armas, órganos y niños, y hasta se detiene en la novedosa propuesta de la cosplayer y candidata a diputada Lilia Lemoine para que los hombres puedan «renunciar a la paternidad» porque una pareja pudo haberles dicho «acabá adentro que total tomo la pastilla o pincharles el forro»… La charla se atasca. El voto por el paleolibertario ya ha penetrado en sectores a priori vedados para él, muchos pruritos se han esfumado, supuestas resistencias se han vencido. Solo queda votar y contar.
La cena de Navidad puede ser brava.
