El presidente de El Salvador impuso una reforma a medida. De Donald Trump a Javier Milei, la democracia sufre en América. Autoritarismos a diestra y siniestra.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, hizo uso y abuso del control parlamentario absoluto que le dio su política contra las maras y la inseguridad, y consagró la reelección indefinida. En la medida en que arrecia la represión, la violación de derechos humanos y el culto a su personalidad, sienta las bases de un poder eterno. La democracia muere.
Podría argumentarse que la reforma fue aprobada prácticamente por unanimidad por el Poder Legislativo y que, en definitiva, serán los ciudadanos quienes decidirán –ahora cada seis años– si el ultra sigue o no en el poder. Sin embargo, la política realmente existente no es una película de Bambi. Para no ser una cáscara vacía, la democracia debe ser complementada con salvaguardas republicanas que limitan el poder.

Por otro lado, la reelección eterna, que dio pie a que –con justicia– se llamara dictadura a lo que ocurre en Cuba, Venezuela y Nicaragua y a lo que consiguió fugazmente Evo Morales en Bolivia, debería merecer el mismo mote cuando el promotor es Bukele o, como pasó de modo fallido, Horacio Cartes en Paraguay.
De Donald Trump a Javier Milei, la derecha extrema avanza
Mientras, Donald Trump, líder de las nuevas derechas que tienen base en el extremo sur del continente con Javier Milei en la Casa Rosada, mantiene la presión comercial –con aranceles del 50%– y política –con sanciones y retiros de visas a jueces del Supremo– para que el establishment de Brasil encuentre un modo de exonerar a Jair Bolsonaro del juicio por golpismo que se le sigue.
El excapitán de paracaidistas ya está inhabilitado hasta 2030 por haber conspirado contra la credibilidad del sistema electoral. Ahora, enfrenta, junto a otros, un juicio por el intento de golpe que perpetró, que habría incluido el intento de asesinato de Luiz Inácio Lula da Silva y otros dirigentes, y que derivó, en enero de 2023, en el copamiento de las sedes de los tres poderes.
Respecto de Milei, cabe consignar su adhesión explícita a la narrativa bolsonarista de la persecución política, lo que equivale legitimar la falacia del «fraude» de 2022 y a minimizar la intentona golpista mencionada. Asimismo, el aval tácito al cuestionamiento que Trump hace al imperio de la ley en Brasil y, en lo que respecta a Bukele, la admiración por el sistema carcelario y represivo que le permitió pacificar en buena medida su país, pero que merece encendidas denuncias sobre violaciones a los derechos humanos.
Donald Trump va por la tercera
El propio presidente estadounidense sostiene, a pesar de sus 79 años y de las versiones sobre problemas de salud, que irá por una segunda reelección en noviembre de 2028. El detalle es que la Vigesimosegunda Enmienda de la Constitución estadounidense impide a cualquier ciudadano desempeñar más de dos mandatos, sean continuos o, como es el caso, discontinuos.
La nueva derecha, nombre que se le da hoy a la rabia y el resentimiento, trae en todos lados métodos también novedosos de control político y búsqueda de hegemonías impropias.
