El líder de Patria Grande busca afianzar su espacio en el peronismo. Discusión 2027, nombres y programa. Radicalidad opositora frente a Javier Milei.
La pregunta por quién podría pelearle a Javier Milei en 2027 se vincula con disputas que el peronismo procesa lentamente. Y, además, con una polémica instalada por la casuística electoral reciente: ¿conviene ganarle el centro o disputar desde una oposición radical, al estilo de Zohran Mamdani en Nueva York? Si mandara el segundo criterio, ya hay un anotado: Juan Grabois.
El diputado nacional por Patria Grande-Fuerza Patria está definitivamente anotado en la carrera por la candidatura presidencial y cree que el sistema de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), cuya suspensión le pareció negativa en el último turno, es apto para dirimirla. Sin embargo, entiende que la concreción de su proyecto está condicionada por el modo en que se resuelta la disputa entre Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner, frente a la cual mantiene autonomía.
A Grabois hay que reconocerle que fue, desde el día uno, el primer opositor a Milei. Así fue, sin el otorgamiento de un plazo inicial de espera o el respeto a una luna de miel tras los comicios de diciembre de 2023, por entender que su modelo sería lesivo de los intereses populares y que merecía de entrada una resistencia frontal.
También fue el primero en valerse para ello de una gestualidad y un discurso en tonos sostenidos que, tal como se vio esta semana en el Congreso y más allá de diferencias, de alguna manera espeja los del jefe de Estado.
Grabois fue, podría decirse, un Mamdani avant la lettre por haber apostado a una estrategia opositora radical antes de que el alcalde electo de Nueva York incluso lanzara su proyecto político.
Discusión 2027 en el peronismo
La discusión sobre el futuro programático del peronismo está abierta, con sectores que promueven para 2027 la adopción de una plataforma centrista –sumando incluso a cuadros y electores desencantados del PRO– y otros inclinados a la radicalidad ideológica, idea que se encuentra en los confines del camporismo. Como se dijo, para el diputado, el eje no es la ideología sino la nitidez de la propuesta de transformación: entiende que el gran problema del peronismo es haber extraviado esa vocación y ser percibido por buena parte de la sociedad como una representación del statu quo. Lo que Milei llama «casta».
Así, según Grabois, la radicalidad opositora consiste en ofrecerle a la sociedad un proyecto nítidamente alternativo y de cambio, y no necesariamente una que que haga eje en una ideología de izquierda. Es más, peronista al fin, cree que las respuestas a las principales problemáticas pueden tener tanto un sesgo de izquierda como uno de presunta «derecha».
En este sentido, al influjo de la renovación del sentido común que se da en este tiempo, suele decir que no está dispuesto a regalarle a la derecha las banderas de la eficiencia en la administración del Estado y de la austeridad, entendida como un celoso rechazo al despilfarro de recursos.
De ese modo, lo que manda para él es transmitir la idea de un cambio fuerte respecto del modelo de Milei.
El peronismo, entre CFK y Axel Kicillof
El problema es que el peronismo navega en alta mar sin brújula ni timón y, para peor, con la tripulación peleando a las trompadas.
Grabois reivindica su autonomía en la disputa entre el kicillofismo y el camporismo, identifica en ella responsabilidades compartidas y «un alto componente de faccionalismo». Entiende que la puja atiende a motivos profundos, personales y de liderazgo, sí, pero sobre todo a una crisis de proyecto.
El panorama es confuso. El gobernador ha planteado la necesidad de componer «nuevas canciones», pero la expresidenta suele plantear con más audacia temas como la economía bimonetaria, el funcionamiento del Estado, el replanteo de la ayuda social y la calidad educativa.
Grabois reivindica la gestión de Kicillof, más allá de las diferencias que planteó respecto del desdoblamiento de los comicios bonaerenses y la suspensión de las primarias. A la vez, aunque mantiene diálogo fluido con CFK, niega las versiones de que juegue en tándem con esta para esmerilar al gobernador, defiende su autonomía en la disputa –que «no es neutralidad», aclara– y rechaza tajantemente las posturas de quienes pretenden apartar definitivamente a la exmandataria.

Juan Grabois mantiene un diálogo fluido con Cristina Fernández de Kirchner y defiende su liberación por considerarla una perseguida política.
«Desensillar hasta que aclare» es la consigna. Para eso, construye, promueve la elaboración de propuestas programáticas desde su Fundación para el Desarrollo Humano Integral, brega –como lo hizo con éxito en las elecciones de septiembre y octubre– por lugares importantes en las listas peronistas para su gente y eleva tanto su propio perfil como el de una figura joven como Ofelia Fernández, el diputado Itai Hagman y el resto de los legisladores que le responden.

Patria Grande, el partido de Juan Grabois, busca consolidar su crecimiento dentro del heterogéneo movimiento peronista.
El peronismo, de Mauricio Macri a Javier Milei
Su idea es que la experiencia fallida del Frente de Todos explica que el peronismo no puede, simplemente, sentarse a esperar que el modelo de la extrema derecha gobernante muestre sus efectos sociales más negativos o que, en un extremo, estalle.
Rige en Patria Grande un consenso de que el triunfo electoral de 2019 tuvo como condición de posibilidad el fracaso del plan económico de Mauricio Macri, pero que no habrían sido posible sin una construcción paciente y amplia que termino incluyendo, al final, a Sergio Massa, más allá de la desconfianza que este le inspira.
¿Grabois cree que la mileinomía podría colapsar antes de 2027? Ante la pregunta, señala que nadie puede saberlo y que el Presidente podría repetir tanto lo que le ocurrió a Macri a partir de abril de 2018 como sostenerse dos años más en condiciones de relativa estabilidad, más allá de los costos sociales del caso.
