La causa de Los Cuadernos K, una constelación de estrellas del poder.

CFK y el Círculo Rojo ponen sus dreams teams en el juego de las estrellas de la corrupción. Una distracción de doble filo para el Presidente en su peor hora.

Cristina Fernández de Kirchner, importantes exfuncionarios de los gobiernos kirchneristas y 60 empresarios, entre ellos los más importantes contratistas de obra pública de la Argentina, enfrentan el mayor juicio por presunta corrupción de la historia: la causa de «Los Cuadernos K«.

A Javier Milei, enlodado en el escándalo de la criptoestafa $LIBRA, la declaración de Cristina Fernández de Kirchner –a diferencia de los demás acusados, obligada a exponerse in situ, y que este martes se presentó en Comodoro Py para denunciar que jueces y fiscales fueron responsables de «prácticas mafiosas para apretar a testigos»– le sirve para distraer un poco la atención. Al menos, como un mal de muchos. El Presidente comió pochoclo salado durante esta función.

El escándalo, que viene ventilándose en episodios semanales y serán bisemanales desde este mes, hace desfilar a 630 testigos, tendrá luego instancias de apelación que tomarán años y desenvolverá unas cuantas claves políticas de la Argentina que viene.

Los plazos que se manejan, que llevarían los debates fácilmente hasta la campaña de 2027; la entrega en capítulos y el uso político que cabe esperar de lo que se ventile serán parte de una suerte de juicio permanente al kirchnerismo, además de un camino para demonizar la obra pública en sí como vector de desarrollo.

La exmandataria denunció, de entrada, un «show judicial en Comodoro Py» y un «circo (de) calendario político», a la vez que afirmó no tener miedo. «Sé que la historia, como siempre, pondrá las cosas en su lugar», posteó.

No se sabe si eso será así, pero su presente –ya de prisión e inhabilitación– está lleno de espinas.

¿Persecución política, como afirma ella? ¿Moralización del país, como prometen sus detractores? Por lo pronto, un escrutinio sin precedentes a un segmento poderoso del Círculo Rojo y un juego a pedir del Presidente si el mandatario no se hubiese creado las condiciones para ser, hoy, un jugador destacado en el juego de las estrellas de la corrupción.

CFK y las estrellas del poder real

Ochenta y siete acusados en total, entre ellos 21 imputados colaboradores –arrepentidos– responden ante el Tribunal Oral Federal N°7 por el presunto esquema de corrupción estructural expuesto en los cuadernos escritos de puño y letra por Oscar Centeno, chofer de Roberto Baratta, número dos de Julio De Vido en el entonces Ministerio de Planificación Federal. Es un verdadero «juego de las estrellas» por los nombres involucrados.

Entre ellos, se destaca el de CFK y, junto a ella, los de exfuncionarios como los dos mencionados, el ex jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, los exsecretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, el exsecretario de Obras Públicas José López, el extitular del organismo de concesiones viales Claudio Uberti y el exsubsecretario de Asuntos Jurídicos Rafael Llorens, entre otros.

Los empresarios sometidos a juicio son el dream team de la obra pública: Angelo Calcaterra –primo de Mauricio Macri–, Aldo Roggio, Enrique Pescarmona, Carlos Wagner, Gabriel Romero, Cristóbal López, Fabián y Osvaldo De Souza, Gerardo Ferreyra y Rudy Ulloa, entre muchos más.

Enrique Pescarmona, Aldo Roggio, Angelo Calcaterra y Fabián de Souza. (Foto: elDiarioAr).

Enrique Pescarmona, Aldo Roggio, Angelo Calcaterra y Fabián de Souza. (Foto: ElDiarioAr).

Centeno, el autor de cuadernos que fueron quemados en una parrilla y que sólo se conservaron en forma de fotocopias admitidas como legítimas por el autor y por peritajes, también es juzgado. Otro peritaje que consta en la causa da cuenta de adulteraciones en las anotaciones que constan en las fotocopias, pero esto no fue tenido en cuenta.

Oscar Centeno y Los cuadernos K.

Oscar Centeno y Los cuadernos K.

Los arrepentidos de «Los Cuadernos K»

El chofer y otros 20 imputados firmaron acuerdos como imputados colaboradores –arrepentidos–. Entre ellos se destacan los exfuncionarios Uberti y López, así como los empresarios Calcaterra, Roggio, Pescarmona, Wagner, Ernesto Clarens y Miguel Aznar. Deben aportar pruebas para obtener beneficios.

Todos ellos admitieron la existencia de sobornos, en tanto que naufragó en instancias de apelación un intento del primo Angelo y otros hombres de negocios de hacer pasar esos pagos como aportes de campaña en negro, lo que habría disminuido drásticamente la gravedad de los cargos. Así, quedan firmes las acusaciones por asociación ilícita y cohecho activo y pasivo.

Preguntas sin respuestas

¿Por qué Centeno, un expolicía, se tomó la molestia de anotar durante años cada lugar al que acudió, así como los nombres que quedaron involucrados en el posible traslado de dinero en efectivo, entre otros detalles? ¿Por qué, sobre todo, cuando esa «contabilidad» terminaría por involucrarlo a él mismo?

¿Por qué ese material llegó a la prensa y, desde allí, terminó en manos de dos bestias negras de la expresidenta, sinuosas además, como el fiscal Carlos Stornelliy el fallecido juez Claudio Bonadio?

Claudio Bonadio, cruzado anti-CFK de Comodor Py.

Claudio Bonadio, cruzado anti-CFK de Comodoro Py.

¿Por qué las declaraciones de los arrepentidos no fueron filmadas? La ley 27.304 establece que sean registradas «a través de cualquier medio técnico idóneo que garantice su evaluación posterior», lo que, según la jurisprudencia, significa video y audio.

¿Por qué algunos imputados denunciaron haber sido objeto de «coacción» y hasta de «tortura» por parte de Bonadio? ¿Por qué el hasta hace poco ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, señaló en 2018, como defensor de Sergio Taselli: «Tenés que arrepentirte, confesar algo e involucrar gente. Si decís que sos inocente, vas preso (…). No me gusta». «Si (Taselli) no sale en libertad en breve lapso, va a mentir y va a involucrar a alguno«, advirtió entonces.

¿Por qué la expresidenta figura en la acusación como jefa de una asociación ilícita aun cuando no hay pruebas materiales en su contra?

Según escribió Hernán Cappiello en La Nación, «no existe una prueba material directa, sino que hay evidencias de que el dinero iba ‘hacia arriba’, según testigos». Cristina Kirchner, acusada de haber recibido al menos 38 pagos ilegales, «fue señalada como la persona que, junto a Néstor Carlos Kirchner, formó, esquematizó y lideró la asociación ilícita. El dinero recibido por los integrantes de la asociación era, en último término, trasladado a inmuebles de Cristina Kirchner, según la acusación. Los lugares de recepción incluían la quinta presidencial de Olivos, la Casa de Gobierno y el departamento de Uruguay 1306, aunque ella no vivía allí en ese momento», añadió.

Los lastres del peronismo de CFK

De modo conveniente, los registros de Centeno cubren el período kirchnerista, entre 2003 y 2015, pero la corrupción en torno al «club de la obra pública» ha sido, por décadas, el secreto peor guardado de la Argentina.

Este hecho fundamenta las quejas de Cristina Kirchner, sus abogados y allegados, y del peronismo en general. Sin embargo, que el Poder Judicial sea selectivo y hasta sesgado no invalida estas acusaciones en particular, otras que ya se zanjaron, como la condena firme en «Vialidad», ni las que vienen en camino.

La cancha judicial está totalmente inclinada y no pareciera haber forma de tocar a nadie que vaya, hacia la derecha, desde el macrismo hasta la pared. Eso, sin embargo, no libera a CFK ni al peronismo en general de rendir las cuentas que les caben.

CFK en el balcón del penal domiciliario de San José 1111.

CFK en el balcón del penal domiciliario de San José 1111.

De hecho, con beneficio directo de Néstor y Cristina Kirchner o no, demasiada agua pasó bajo los puentes en esos años, lo que, en el mejor caso, permitiría hablar de una grave responsabilidad política en lo ocurrido. Como máximo, desde ya, también de una penal.

Mientras siga atado a la narrativa de la persecución, al peronismo le va a costar mucho volver a enamorar.

El Círculo Rojo y el guion de Brasil

Más allá de esos importantes rasgos políticos, un hecho muy saliente del proceso por «Cuadernos» son las acusaciones que pesan sobre esas decenas de hombres de empresa poderosos. Los meses y años que tomará el actual juicio y las instancias de apelación que se abrirán después hacen que sea difícil entrever el desenlace. Mientras, cabe preguntarse qué trato les dará, al final del camino, el Poder Judicial a esas estrellas del Círculo Rojo.

En Brasil, los plazos fueron mucho más breves, pero las controversias resultaron parecidas: la obsesión de Sergio Moro y los fiscales de la operación Lava Jato por embestir contra el Partido de los Trabajadores, como si no hubiera otros pecadores en el mundo; el cuidado del sistema en no tocar a la derecha política; los usos y abusos de la figura del «delator premiado» y excesos procesales varios, como la generalización, sin ton ni son, de la prisión preventiva como método de ablande.

Lula da Silva visitó a CFK en su reclusión domiciliaria.

Lula da Silva visitó a CFK en su reclusión domiciliaria.

Moro puso manos a la obra en 2014, pero diez años antes ya había detallado su proyecto en un artículo que reivindicaba la experiencia de la operación italiana Mani Pulite. Todo estaba allí, con sus sesgos políticos, sus excesos y su mesianismo.

Enormes sumas de dinero fueron recuperadas y empresarios poderosos fueron a la cárcel. Sin embargo, en lo que respecta a Luiz Inácio Lula da Silva, el Supremo Tribunal Federal (STF, la corte brasileña) terminó por invalidar todo lo actuado en base a vicios procesales graves. Lula fue declarado víctima de abusos de la judicatura, lo que limitó mucho el legado de la Lava Jato.

¿Podría caberle a CFK un futuro similar de reivindicación? Parece difícil en las actuales condiciones, dado el tono de la Corte Suprema de Justicia y las perspectivas existentes sobre el nombramiento de los dos magistrados que le faltan.

Buenas noticias para Javier Milei en su peor hora

Mientras, ventilar como en una serie las corruptelas multimillonarias de la obra pública de las últimas décadas le viene como anillo al dedo a Milei. Por un lado, lo ayuda a estigmatizar al peronismo, al que, según sus propias palabras, desea matar. Por el otro, le permite afirmar que la obra pública es intrínsecamente generadora de corrupción.

CFK y Javier Milei.

CFK y Javier Milei.

Esos usos políticos son perversos. No es válido aniquilar a ningún sector y renunciar a la obra pública resulta un crimen para el futuro nacional. Además, la corrupción puede anidar en cualquier esquema y, de hecho, cada modelo político y económico tiene sus secretos inconfesables.

Hoy, sin obra pública, habría que poner la lupa, por ejemplo, en las concesiones y privatizaciones que se apuran, en endeudamientos vidriosos y en esquemas financieros que brindan a gobiernos extranjeros –el de Estados Unidos– la capacidad de fijar la cotización del dólar, el principal precio de la economía, para jugar con las cartas marcadas a una bicicleta financiera armada con recursos públicos e intención electoral. Lo ocurrido con el salvataje de la administración de Donald Trump en el tramo final de la campaña para las últimas elecciones legislativas tiene todos los rasgos de una grave defraudación política, más allá de los negocios que alguna vez deberían ser investigados.

Además, los escándalos no cesan y han escalado en la última semana con las nuevas revelaciones sobre la promoción de la cripto $LIBRA por parte del mismísimo jefe del Estado, una maniobra que, cajoneos del fiscal Eduardo Taiano mediante, pone al Poder Judicial otra vez bajo la luz caliente del escarnio público, además de plantear una prueba de fuego a la democracia: el Presidente estaría a tiro de juicio político si el Congreso no estuviera bloqueado por los héroes de la gobernabilidad.

La corrupción es un show que debe continuar con otros actores y nuevos guiones. ¿Qué hace creer que se esté limpiando realmente un país cuando faltan instituciones imparciales, sobran las canchas inclinadas y la venalidad se pasea a la luz del sol?

(Nota publicada en Letra P).