La mayoría pide síntesis: macro ordenada con industria y empleo. Perfil del candidato ideal: ¿avenida del medio? El peronismo mueve en busca de un hit.
La crisis que se le abrió a Javier Milei activó al peronismo. ¿Pero por qué Axel Kicillof acelera ahora su independencia? ¿Por qué Cristina Fernández de Kirchner habilita las exploraciones de Sergio Uñac y el regreso a casa de Miguel Ángel Pichetto? ¿Por qué Sergio Massa barrunta opciones y Juan Grabois se anota con plan A y con plan B?
En otras palabras, ¿qué clima social intuye cada uno de esos protagonistas?
Las encuestas no detectan solamente una caída sensible de la imagen del Presidente y de la ponderación de su gobierno, situación atribuible al combo fatal de consumo deprimido, destrucción y degradación del trabajo, crecimiento sectorialmente fragmentado, inflación rebelde y escándalos de corrupción al más alto nivel. También dan cuenta de una voluntad mayoritaria de ir hacia adelante, sosteniendo la búsqueda de una estabilidad que ordene la vida, pero sin que eso implique un futuro de penurias sin fin.
Los sondeos que entusiasman al peronismo, para bien o para mal la oposición realmente existente, merecen un asterisco. La estrella política de Milei pareció apagarse ya tras los comicios bonaerenses de septiembre último, pero volvió a brillar en las legislativas de octubre.
Por lo mencionado y porque, pese a su caída, el jefe de Estado se mantiene en un nivel competitivo de entre 35 y 40% antes de los efectos polarizadores del llamado a las urnas, es prematuro imaginar cuartos menguantes y cabe pensar en un escenario 2027 que reedite el eterno clivaje: continuidad o cambio.
¿El candidato ideal del peronismo?
La última encuesta de Hugo Haime, citada por Carlos Pagni en La Nación,entrega un disparador interesante: «Para usted, el próximo presidente debiera…?». Acto seguido, ofrece a los entrevistados tres opciones, entre las cuales saca amplia ventaja una que delinea el identikit del candidato ideal como alguien atento a la estabilidad macro, pero a la vez comprometido con evitar el naufragio de la industria nacional y del empleo.

Fuente: Hugo Haime y Letra P.
Las otras opciones, que podríamos identificar como los núcleos duros del mileísmo y del cristinismo quedan claramente rezagadas.
Lucas Romero, director Synopsis Consultores, resumió ese clima ante una consulta de Letra P.
«A fuerza de malos resultados, especialmente la alta inflación, el peronismo-kirchnerismo logró que en la sociedad se construyera un consenso por oposición que Milei vino a representar: la idea de que el equilibrio fiscal es deseable y necesario».
Por otro lado, «creo que a fuerza de malos resultados, sobre todo la destrucción de tejido industrial y de empleo, el mileismo va a lograr que en la sociedad se construya otro consenso por oposición: el de que la protección, o al menos cierta protección, de la industria nacional es deseable y necesaria».
¿Otra vez la avenida del medio, tantas veces deglutida por la irrefrenable pasión argentina por una grieta que gana en lo electoral, pero reprueba en economía?
No necesariamente.
Un referendo sobre Javier Milei
Al pensar en una candidatura opositora potente, Gustavo Marangoni, codirector de M&R Asociados, pone el acento en el perfil antes que en el programa fino, o lo que define como «la música antes que la letra».
«Salvo que suceda una catástrofe, la elección del año próximo va a ser un plebiscito entre el sí o el no a Milei. Por lo tanto, lo fundamental será si aparece alguien que unifique a la oposición frente a la balcanización actual», le dijo a Letra P.
«Hay muchos que tienen la letra de la estabilidad con trabajo, pero no inspiran confianza. A diferencia de las experiencias de 2015, 2019 y 2023, en las que el panperonismo buscó un moderado para coronar la intensidad ideológica, el año que viene podría necesitar una inversión de los términos. Un opositor neto y claro que sepa dónde debe ser cauto sin resignar la visión antagónica», añadió.
En síntesis, se tratará de que aparezca «un liderazgo que sintetice, sobre todo a partir de un carisma antagónico, pero que se ancle en aflojar un poco con la motosierra y con el ajuste, y en cuidar la industria y el trabajo. La letra vendrá después».
¿Qué se hace con la demanda social mayoritaria de estabilidad y más actividad?
«No creo que se trate de buscar a alguien buenito, alguien que sea aceptado por el mercado, sino a una referencia que tenga un discurso de frontal oposición, pero con la salvaguarda de que diga: ‘Bueno, no voy a hacer locuras en lo fiscal ni en lo monetario, sólo que voy a llegar a eso de otras maneras'».
¿A dónde va la economía de Toto Caputo?
Si el objetivo de la estabilidad no desaparecerá, la clave radica en lo que Marangoni define como formas alternativas de alcanzarla: la demanda que expresan las encuestas de Haime y Romero.
Esa alternativa supondría, más allá de la aparición de alguien que merezca ser escuchado, una explicación clara y creíble de que, por caso, el equilibrio fiscal y la estabilidad de precios pueden obtenerse con una mirada dinámica, en la que el propio crecimiento de la actividad eleve los ingresos tributarios que la mileinomía pulveriza mes a mes en un círculo vicioso de ajuste perpetuo.
«En un estudio que hicimos el mes pasado, pusimos en discusión cómo se ven temas más productivos y detectamos que hay mucho más consenso social detrás de un Estado protector del desarrollo productivo industrial que un Estado ausente. El único lugar en el que el Estado pareciera no ser visto como un actor relevante, al revés del sector privado, es en la creación de puestos de trabajo, lo que tiene lógica», contó Romero.

Encuenta de Synopsis. Des 6 al 10 de febrero de 2026, 2355 casos, nacional, sistema CAWI, margen de error +/- 2,2.
«Entre los que dicen que hay que buscar un equilibrio entre abrir la economía y proteger la industria nacional –40%– y los que directamente se inclinan por asignarle condición de necesidad a algún nivel de protección total o parcial a la industria local –39,8%– reúnen casi el 80% de las respuestas. La idea de un desarrollo económico dejado totalmente en manos del mercado no aparece con consenso y ello es un problema para Milei ya que toda su narrativa orbita en ese sentido», dice el sondeo en sus conclusiones.
Así, remató el hombre de Synopsis en diálogo con este sitio, «probablemente la demanda de 2027 pase por ahí y lleve a Milei a escucharla. Por lo menos hasta acá, los resultados dan cuenta de que su propuesta económica no parece muy satisfactoria en términos de generar actividad productiva industrial y con eso crear puestos de trabajo».
Hierve el peronismo
En la olla del peronismo, por fin, empiezan subir pequeñas burbujas.
Axel Kicillof aparece ya ampliamente lanzado en su operativo presidencial, más allá de las dificultades de gestión propias de la era del ajuste perpetuo y de una relación al parecer sin retorno con La Cámpora.
El gobernador obtuvo un aval a su noción de un Estado promotor y asociado al capital privado con el trascendente fallo del viernes de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que revocó la sentencia de primera instancia del juicio por la expropiación de YPF de 2012, que le imponía al Estado nacional resarcir a los litigantes por más de 16.000 millones de dólares.
Aquel fallo de la jueza Loretta Preska deberá ser revisado por haber colocado, abusivamente, el estatuto de la petrolera –que obligaba a comprar las acciones de los dueños minoritarios en igualdad de condiciones que los tenedores de la mayoría– por encima de la ley de expropiación y hasta de la Constitución nacional.
Milei se arrogó el éxito –aunque esa causa fue defendida por los diversos gobiernos desde 2015– y embistió contra «las cagadas que hizo el inútil, imbécil, incompetente de Kicillof», pero, más allá de la brutalidad de sus expresiones, la verdad es que al final fue el gobernador quien tuvo razón.
Gracias a aquella expropiación, Argentina pudo desarrollar Vaca Muerta y la deuda de 16.000 millones de dólares no será tal, al menos si el tema no es reabierto por la Corte Suprema estadounidense, algo poco probable.
El off del entorno de Kicillof se esmera en que se observe a lo efectivamente hecho por este en su tiempo de ministro de Economía –pelea con los fondos buitres, sí, pero también ordenamiento negociado de la deuda, eyección de Guillermo Moreno e intentos de ordenamiento de los subsidios prorrico–, el gobernador sabe que lleva ante parte de la opinión pública la mochila de ser casi un emblema de la era K. De ahí la búsqueda de un perfil propio que lo convierte hoy en el blanco predilecto del cristinismo más consecuente.
Sergio Massa, Sergio Uñac, Juan Grabois y el broker
Massa, por su parte, comenzó a levantar el perfil y aunque sostiene su idea de una macro favorable a la actividad y protección del empleo y de su electorado designado, la «clase media trabajadora», el pasado lo condena.
Su tramo como ministro de Economía de Alberto Fernández dejó a fines de 2023 una inflación del 211%, dato que no suele pasarse por el tamiz de lo que supuso competir electoralmente con un rival irresponsable que prometía dolarizar una economía carente de dólares.
Otro que pareció anotarse fue Sergio Uñac. Lo hizo un poco para ver qué chances tiene de instalar su nombre y otro poco –o mucho– para incidir en la reconstrucción con una mirada que represente al peronismo del interior en un marco de posible unidad.
Quien es una fija en eventuales PASO presidenciales –o en el tipo de interna que pueda armarse si el Gobierno tiene éxito en cancelar la ley de primarias– es Grabois.
El líder de Patria Grande prioriza la disputa dentro del peronismo, pero no renuncia a un plan B: si se le impidiera participar o si se negociara como un paquete cerrado una candidatura de «unidad», podría convertir su diálogo fluido con Myriam Bregman en la negociación de una fórmula netamente antimileísta y de izquierda.
Algunas encuestadoras ya salieron a medir ese escenario, por ahora improbable, pero no descartable: los casi diez puntos que, a priori, cosecharía serían una amenaza formidable para un peronismo que todavía no supera el riesgo de microfragmentación.
Para Grabois, pertinaz desde el día uno en el rechazo radical al mileísmo, no sería problema convivir y competir con Kicillof ni con Uñac. Sus objeciones son otras y conocidas.

Juan Grabois y Sergio Massa: dos concepciones muy diferentes del peronismo.
En tanto, sobre todo desde que el Presidente, ese permanente generador de opositores, la emprendió contra los industriales en general y Paolo Rocca en particular, Pichetto comenzó a cantar Volver, siempre junto a Emilio Monzó, y trata de articular una reunificación total del peronismo que comienza consigo mismo.
Él, no un precandidato, desde ya, pero sí un eterno broker de la política, los quiere a todos adentro. Para ubicarse en el medio de la escena, incluso realizó gestos valorados por el entorno de CFK: la visitó, dio por superadas viejas reyertas, recibió una suerte de bendición para su tarea e incluso habló abiertamente de la posibilidad de que un próximo presidente peronista la indulte.
La idea del diputado de una propuesta de centro, capitalista y productiva no enamora a todos en el movimiento, desde ya. ¿Pero no es eso lo que parece pedir la mayoría que desea estabilidad y trabajo?
(Nota publicada en Letra P).
