El jefe de Gabinete, un meme útil a tiro de decreto. El Presidente, los votos y la sociedad indivisible con Karina Milei. $LIBRA, El Gran Escándalo dormido.
Con su saga de escándalos, el jefe de Gabinete se ha convertido en una granada sin chaveta para el Gobierno, pero el problema de la administración de extrema derecha no es Manuel Adorni, sino el propio Javier Milei y el combo indivisible que forma el Presidente con su hermana, Karina Milei.
Las últimas revelaciones incrementan las preguntas por el futuro judicial y, sobre todo, político del ministro coordinador, pero el árbol no debe tapar el bosque, que se hace denso en los dos despachos más importantes de la Casa Rosada, donde funciona la sociedad Milei Hermanos.
Business is business
El revuelo que provocaron los detalles de la compra, en noviembre último, de un departamento de casi 200 metros cuadrados en Caballito –declarado en 230.000 dólares y, según reveló La Nación, gracias a dos créditos hipotecarios otorgados por sendas jubiladas–, prueba que Adorni no dijo toda la verdad en la reunión de mesa chica en la que aseguró que el tema de los vuelos y la casa de Exaltación de la Cruz –a nombre de su esposa, pero no debidamente declarada– eran los últimos dolores de cabeza que iba a dar.

Manuel Adorni, el vocero sin voz.
El mandamás de los ministros y vocero presidencial no sólo se quedó sin voz cuando abandonó, intempestivamente, su última conferencia de prensa; también suspendió la comparescencia prevista para este miéroles y devaluó lo que quedaba de su palabra ante sus jefes directos.
Las vendedoras le prestaron, según la escritura, el 87% del valor de la propiedad, algo verdaderamente inusual.
Además, según cuenta Ignacio Grimaldi en La Nación, una de ellas, Beatriz Viegas, una jubilada de 72 años, dijo no conocerlo ni haber hecho ninguna operación con él, mientras que la otra, Claudia Sbabo, empleada de una editorial y afiliada al PAMI de 64 años, no pudo ser ubicada.
El fiscal federal Gerardo Pollicita ya citó a declarar como testigo a la escribana Adriana Mónica Nechevenko, quien intervino en la firma y, como reveló Sebastián Iñurrieta en Letra P, visitó siete veces a su cliente en la Casa Rosada.
Los malpensados aseguran que la adquisición de propiedades en base a préstamos imaginarios es una forma clásica de lavado de activos.
Hasta el cierre de esta nota,por diversas razones, el futuro del funcionario era una incógnita. Con todo, lo dicho al principio: el problema no es Adorni, sino el propio Milei.
Soltar o no soltar a Manuel Adorni
Hasta ahora, Karina Milei sostuvo a su protegido contra viento y marea. En el Gobierno dicen no contar con un recambio que permita oxigenar el equipo y la gestión en momentos en que arrecia una tormenta perfecta hecha de corrupción, inflación en alza, actividad planchada, bolsillos flacos, narrativa enferma, encuestas adversas e interna destructiva.

Karina Milei no entrega a Manuel Adorni.
Eso sería cierto si el Presidente y la secretaria general descartaran a recién llegados –se mencionó en algún momento a Diego Santilli–, a advenedizos que podrían sumarse o al propio Santiago Caputo, quien sonó cuando fue defenestrado Guillermo Francos pero prefirió seguir ejerciendo poder sin tener que dejar su firma estampada en ningún papel.
Asimismo, algún Menem permitiría el mantenimiento del actual equilibrio interno de influencias –el dominio de la hermana presidencial–, pero reactivaría el interés por otros escándalos, como el de las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), 3% de las cuales, decía Diego Spagnuolo en sus audios, presuntamente terminaba en manos de Karina M.

Karina Milei, Diego Spagnuolo y Javier Milei: triángulo de lava.
En el fondo, el problema del Gobierno para oxigenarse es que el microclima que lo rodea es anaeróbico: no habría allí mucho aire fresco que respirar.
El fondo es político, pero también económico para un proyecto al que le va la vida en la credibilidad para captar inversiones tanto reales como financieras, así como en poder proyectar su continuidad más allá del 10 de diciembre de 2028. No es casual que los vencimientos de deuda posteriores al final del mandato se estén haciendo difíciles de renovar.
¿»Riesgo kuka»? En todo caso, por las dudas que el propio oficialismo genera sobre su futuro.
El Gobierno, ante una derrota irreversible
Ante la emergencia ética, algunos simpatizantes de la extrema derecha gobernante se adentran en el fangoso terreno del «pero antes se robaba más».

El argumento habla mal de quienes lo esgrimen: cabría preguntarles cuál es su mínimo no imponible de tolerancia a la corrupción. Además, tiene la desventaja de presentar las incorrecciones que se denuncian como acciones de hombres y mujeres que, acaso urgidos por su poca fe en la duración de su propio proyecto, por la cancelación –ajuste mediante– de cajas más grandes como la obra pública o por pura angurria, aparecen ante la opinión pública como gerentes de un maxikiosko polirrubro.
La existencia de una berretocracia deberá ser probada porque rige la presunción de inocencia. Sin embargo, la gente es mala y ya parece tener veredicto.
Por un lado, los comentarios en las redes derraman ácido, desalojando ya de modo vehemente a los ultras del territorio virtual que hasta hace poco consideraban su bastión.

Muchos usuarios se divirtieron hurgando en viejos posteos de Adorni, ejercicio que expuso al jefe de Gabinete no sólo como un ejemplo impactante de movilidad social ascendente, sino también como un lenguaraz que extravió sus pontificaciones sobre la ética pública al doblar en la primera esquina.

Por otro lado, Adorni ya devino meme. Se quede o se vaya a su casa –a cualquiera de ellas–, «fin».

A esta altura, parece inverosímil imaginarlo responder las miles de preguntas que preparan los diputados de diversas bancadas para el informe de gestión previsto para el 29 de abril. Debería, por lo pronto, llegar a esa fecha remota.
Sin Manuel Adorni, quedan Javier y Karina Milei
Tanto sostener como sacarse de encima el lastre del vocero de voz engolada y trato sobrador son opciones que presentarían desventajas.
Tal como fue imaginado el cargo en la reforma constitucional de 1994, el jefe de Gabinete debería servir, entre otras cosas, como fusible en caso de crisis. De hecho, un presidente es votado por la ciudadanía y el encargado de la administración general del gobierno no, lo que debería hacer más o menos inocua su salida.
El problema en este caso es que mantenerlo prolongaría la sangría y echarlo removería un gran tapón para el Karinagate y, sobre todo, el Libragate.
Así se han dado las cosas, más allá de que se crea o no en operaciones maquiavélicas. Por el peso de los escándalos que lo tienen como protagonista, por la antipatía amplia que ha sabido ganarse y, acaso, como un cobro indirecto de otras reyertas fraguadas en el Círculo Rojo, la lupa ha quedado puesta sobre él.
Hasta ahora, Adorni se lleva la marca: el caso $LIBRA es ventilado en base a los tesoros que escondía el celular del lobista Mauricio Novelli, pero, aunque la mayoría de los medios lo investiga y lo sigue, en algunos casos hay que scrollear bastante hasta encontrarlo. ¿Habría que scrollear menos para llegar a lo más trascendente en caso de eclipse del vocero?
La sociedad de Javier y Karina Milei, epicentro del Gran Escándalo
El Libragate no se trata de departamentos, sino de dólares –más dólares– en efectivo o circulantes a través de criptomonedas y billeteras virtuales. Según las sospechas, con terminal en Karina y Javier Milei.
Hasta hace un tiempo, el autor de esta nota contaba entre quienes pensaban que la criptoestafa pegaba menos en la opinión pública por tratarse de un asunto más difícil de explicar y entender. Ya no está tan seguro. De hecho, basta con señalar la posible existencia de un fraude, la necesidad del apoyo público del Presidente para que la estafa se concretara y los indicios sobre una contraprestación millonaria en dólares que debería ser fácil de descartar en caso de que nada malo se hubiese hecho. Lo que falta, entonces, es gente menos decidida a mirar hacia otro lado.
Además, la existencia de un lobista que se atribuía la compra –o acaso el alquiler o el leasing– de la voluntad de los hermanos Milei genera dudas severas sobre el proceso de toma de decisiones que rige la Argentina.

Mauricio Novelli & Javier Milei.
Hasta ahora trascendió que el actual presidente habría cobrado un «salario» mensual de Novelli en sus tiempos de diputado, de 2000 dólares, y que lo habría seguido haciendo en la Casa Rosada, con upgrade a 4000 dólares. También, que Karina habría cobrado ya como secretaria general de la Presidencia. De por sí, eso ya constituiría delito.
Más relevante es el borrador sobre un presunto acuerdo por el que el Presidente consagraría a Hayden Davis como asesor y promocionaría la criptoestafa de $LIBRA a cambio de cinco millones de dólares pagaderos en tres tramos. La coreografía de los pasos descriptos en ese texto, las visitas de los involucrados a la Casa Rosada y los posteos presidenciales llaman a pensar en algo más que en coincidencias.
Follow the money!
Se trata, entonces, de seguir el rastro del dinero. Así comenzó a hacerlo Hugo Alconada Mon en La Nación, quien encontró llamativas simultaneidades entre movimientos financieros y visitas de Novelli y Davis a la Casa Rosada.

«Antes, durante y después de la reunión que mantuvo con el presidente Javier Milei y Hayden Mark Davis en la Casa Rosada, y mientras el estadounidense transfería millones de dólares a cuentas por determinar, el lobista Mauricio Novelli mantuvo un ida y vuelta permanente con un banco de Estados Unidos. Acumuló llamadas entrantes y salientes, ingresos al homebanking y revisión de los estados y balances de cuenta, según reconstruyó La Nación en base al material que expertos informáticos de la Dirección de Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (Datip) recuperaron del teléfono celular del lobista y ‘abrepuertas’ del poder», escribió.
«El ida y vuelta con el International Finance Bank (IFB), con sede en Miami, ocurrió el jueves 30 de enero de 2025, al mismo tiempo que billeteras virtuales vinculadas a Davis transfirieron millones de dólares, y Novelli consultó precios para comprar autos de alta gama y relojes de lujo, lotes en countries y departamentos en Olivos, y a la noche le anunció a un contacto que había cerrado un ‘deal tremendo'», añadió.
La estafa se perpetró, cabe recordar, apenas dos semanas después, en el Día de los Enamorados.
A diferencia de Adorni, apenas un funcionario, Milei fue votado y detenta la primera magistratura del país.

Javier Milei en el Congreso, con la banda presidencial.
La causa judicial por el Libragate repta ante la mirada indolente del juez Marcelo Martínez de Giorgi y los cajoneos alevosos del fiscal Eduardo Taiano, cuya permanencia en la investigación y, más aun, en el Ministerio Público es uno de esos misterios insondables de la Argentina.
En el expediente harían falta pruebas, no difíciles de conseguir después de todo lo que contó el teléfono de Novelli –una verdadera pistola humeante– y mediante la trazabilidad del dinero electrónico.
No por nada el nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, sugirió, por ahora sin éxito, el mismo ardid que le sacó a él mismo las papas del fuego de la excursión a Lago Escondido con cargo al Grupo Clarín, cuya tapadera imaginó a través de la emisión de «alguna facturita». La anulación de la prueba, claro.

Mal olor en la Casa Rosada
Si lo jurídico no va a andar hasta que el tiempo institucional sea otro, lo político podría devenir en pesadilla para el jefe de Estado y su hermana, de quien depende para gobernar y hasta para vivir.
Sin Adorni arrastrando marcas, el Libragate acaso podría volverse tan pesado como para confrontar a la dirigencia política en general a un dilema de hierro: ¿sería viable la apertura de un proceso de juicio político contra un presidente sostenido, pese a todo, por un núcleo duro minoritario pero considerable?
Por ahora, la Argentina republicana calla escandalosamente, aunque el mal olor sale de más de un despacho de la Casa Rosada y no hay cambio de fusible que modifique esa realidad.
