El Presidente escala la tensión con el régimen persa mientras Donald Trump busca salir de un conflicto empantanado. Quirno, revisionista frustrado. Alerta YPF.

Javier Milei y Pablo Quirno repiten que Argentina «no es neutral» en la guerra de Irán e imponen una ruptura diplomática total con ese país, pero llama la atención que se pinten la cara para una guerra que no los convoca cuando el propio Donald Trump busca con desesperación la brújula que extravió y necesita para evadirse del fuego.

«¡Vamos a ganar!», exclamó el Presidente –como si fuera el señor Pérez gritando un gol de la selección de España– cuando lo que el norteamericano calificó de «excursión» recién comenzaba. Luego, sin que el Congreso lo autorizara a declarar guerra alguna, afirmó que «Irán es el enemigo» y ordenó declarar «organización terrorista» a la Guardia Revolucionaria, la fuerza de élite del régimen teocrático.

Tras la previsible condena de Irán –Milei y Quirno «se convirtieron en cómplices de los crímenes» de Estados Unidos, señaló–, fue el canciller el encargado de anunciar la expulsión del encargado de negocios Mohsen Soltani Tehrani, principal autoridad de esa embajada desde diciembre de 2021 a causa de la falta de embajador. De ahí a la ruptura formal de relaciones media un solo paso que, acaso, ni haya que dar.

Argentina no tiene desde hace tiempo representación diplomática en el país asiático.

Hay que reconocerle al Gobierno que cualquier relación con Irán es extraña, toda vez que sigue flotando sobre ese país la sospecha fuerte de involucramiento en los atentados contra la embajada de Israel, 1992 y la AMIA, en 1994. Se dice «sospecha» porque diversos factores de poder se encargaron desde el inicio en entorpecer las investigaciones, encubrimientos que, sumados a la imposibilidad de avanzar con juicios en ausencia, jamás permitieron darle a esa idea la certeza de un cierre udicial.

Por otro lado, que Teherán responda con comunicados amenazantes contra el Presidente resulta toda una autodescripción.

Sin embargo…

Aramos, dijo Javier Milei

El problema es que la Casa Rosada mira esta guerra peligrosa como si no le fuera nada en ella y como si su aporte pudiera tener alguna relevancia.

Asimismo, llamó la atención que Quirno haya declarado que la idea de que Irán podría vengarse perpetrando un tercer atentado es «una construcción maquiavélica».

Argentina «tuvo dos atentados sin estar en alineamiento (con Estados Unidos). No hay ningún tipo de correlación de esa naturaleza», aseveró como si fuera un audaz historiador revisionista o supiera de lo que hablaba. ¿Con ese nivel de ignorancia es que el Gobierno define sus posicionamientos internacionales?

La escalada diplomática nacional va en paralelo a una guerra de desenlace aún imprevisible. No porque Irán sea inmune al poder destructivo de los ataques combinados de Estados Unidos e Israel, sino porque la definición de triunfo o derrota en las guerras inconclusas de estos tiempos no siempre son tan claras.

Trump parece desorientado e incapaz de encontrar la puerta de salida a una «excursión» que, había señalado, duraría «cuatro o cinco semanas», pero que ya entró en la sexta y que ahora parece que durará «dos o tres mas».

El hombre busca salir del pantano lo antes posible, pero no sabe cómo hacerlo.

Donald Trump, un líder desconcertante

El jefe de la Casa Blanca puede hablar por la mañana de un acuerdo diplomático inminente con un «nuevo régimen» en Teherán, cosa que él justifica por la eliminación del anterior líder supremo, Alí Jameneí, la incertidumbre sobre el paradero de su sucesor –su hijo Mojtada– y la muerte de decenas de jerarcas. Sin embargo, la teocracia sigue en el poder y el propio republicano confiesa no saber qué influencia tienen los «moderados» que responderían a los mensajes enviados a través de Pakistán y Turquía sobre los más extremistas de la Guardia Revolucionaria.

Efectivos de la Guardia Revolucionaria marchan en un desfile oficial en Irán.

Efectivos de la Guardia Revolucionaria marchan en un desfile oficial en Irán.

Así, al optimismo sigue el pesimismo y luego, vuelta a empezar, en un carrusel que confunde por igual a enemigos, emisarios, analistas, inversores y funcionarios de su propio gobierno.

Su discurso del último miércoles brindó –con demora– la justificación más sólida de esta ofensiva que se le haya escuchado: Irán estaba cerca de obtener «la bomba» –lo que desmintió sus propios dichos tras la Guerra de los Doce Días de junio del año pasado–, amenazaba las bases de Estados Unidos en la región y en Europa con misiles que ahora se sabe que son de largo alcance, y arrastra un pesado historial de terrorismo y hostilidad con Washington.

En todo lo demás reprobó. Sobre el uranio extraviado no dijo nada y sobre el estrecho de Ormuz –paso del 20% del comercio de petróleo–, que se abrirá «naturalmente» cuando él ordene cesar los ataques. Con todo, si no fuera así, no sería Estados Unidos el que se encargaría de solucionar la crisis que él mismo provocó, dijo, sino los países europeos y asiáticos –Japón, Corea del Sur– que hasta hace poco eran aliados de Estados Unidos y hoy son tratados como enemigos.

Según señaló, su país tiene crudo para venderle a todo el mundo, lo cual evidentemente no es cierto, por no mencionar que el estrangulamiento de la oferta también eleva drásticamente el precio del petróleo norteamericano.

El tictac del petróleo

Antes de su discurso, los mercados financieros se apresuraron a festejar lo que parecía el principio del fin de la pesadilla. Después de él, el crudo WTI, de referencia en Estados Unidos se volvió a disparar 12% bien por encima de los 110 dólares por barril.

La cotización del petróleo volvió a descontrolarse tras las últimas declaraciones belicistas de Donald Trump. (Fuente: MarketWatch).

La cotización del petróleo volvió a descontrolarse tras las últimas declaraciones belicistas de Donald Trump. (Fuente: MarketWatch).

Mientras Trump decide si se mete más en el pantano o sale de él son gloria en la previa de las elecciones intermedias de noviembre, se le acumulan malas noticias:

  • Irán le bajó a Estados Unidos dos aviones el viernes.
  • Fuentes de inteligencia citadas por CNN afirman que aquel país mantiene intacta más de la mitad de sus lanzaderas de misiles y conserva miles de drones en lugares que los bombardeos no han podido alcanzar.
  • El paradero de 440 kilos de uranio enriquecido al 60% –peligrosamente cerca del 90% que permitiría su ensamblado en cabezas misilísticas– es un misterio.
  • Mientras, Israel deriva cada vez más su ofensiva al Líbano, contra la milicia chiita Hizbulá, armada, orientada y financiada por Irán, operación que ya deja un millón de civiles desplazados de sus hogares.
  • Por último, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, echó al jefe de Estado Mayor, Randy George, y otros altos mandos. En plena guerra y cuando se debate en Washington si mandar tropas terrestres a buscar el uranio perdido… Asombroso.
"El cambio de régimen se produjo con éxito. MAGA", ironizó en X la embajada iraní en Sudáfrica, en referencia a los altos mandos destituidos por el secretario de Guerra norteamericano Pete Hegseth.

«El cambio de régimen se produjo con éxito. MAGA», ironizó en X la embajada iraní en Sudáfrica, en referencia a los altos mandos destituidos por el secretario de Guerra norteamericano Pete Hegseth.

La prensa estadounidense informó que la defenestración del general George se debió a desacuerdo de larga data con la promoción de oficiales mujeres y negros. Sin embargo, no puede descartarse que también haya diferencias sobre qué se debe o se puede hacer con este conflicto.

Donald Trump anuncia crímenes de guerra

Trump y su secretario de Guerra –un hombre más notorio por sus comentarios en TV que por su foja de servicios– no hablaron de negociaciones en las últimas horas. Al contrario, retomaron e incrementaron una retórica que no sólo revela lo empantanados que están esos diálogos indirectos, sino que los ubican en la zona peligrosa de los crímenes de guerra. El aire hiede a desesperación.

El bombardeo de un importante puente vehicular cerca de Teherán fue el primer ataque plenamente asumido contra un objetivo que, a priori, es civil.

En cambio, la voladura de una escuela de niñas en el día uno de la guerra, que dejó al menos 168 muertos, habría sido producto de inteligencia desactualizada. Alguna vez debería haber claridad sobre esa calamidad.

En el puente murieron 8 personas y 95 resultaron heridas. Aunque las autoridades militares norteamericanas pueden alegar que el mismo servía también para el traslado de tropas y equipos, difícilmente puedan justificar la presentación del caso hecha por el propio Trump como un anticipo de la destrucción de «toda la infraestructura energética» de ese país y hasta de «las plantas de desalinización de agua» para devolver a Irán a la «edad de piedra a la que pertenece».

El hombre anuncia los crímenes de guerra que trama en su red Truth Social.

¿YPF congela precios o los consolida?

A todo esto, ¿qué pito toca la Argentina de Milei, cuyo alineamiento con Estados Unidos e Israel no trae beneficios, por ejemplo, para la causa Malvinas?

Poco y nada, más allá de escalar una presión diplomática inútil y de sufrir las consecuencias económicas de la guerra.

La suba de más de 20% de las naftas desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero pegará fuerte en el IPC de marzo, que varia consultoras proyectan por encima del 3%. Así es el riesgo Trump.

En tanto, justo mientras este mutaba el miércoles de negociador eximio en potencial criminal de guerra, Horacio Marín anunciaba un congelamiento de los precios de los combustibles hasta mediados de mayo.

Es positivo que el gobierno paleolibertario pueda, por pragmatismo, poner entre paréntesis su dogma de mercado irrestricto. Sin embargo, el tiempo dirá si la medida es un alivio o un modo de sostener esas tarifas aun cuando el crudo baje.

Marín le habló a cada argentino: «Te voy a ayudar, pero cuando la guerra termine, vos vas a tener que ayudar a YPF a recuperar» lo cedido.

No se trata solamente de que los consumidores ya aceptaron que las naftas subieran cuando el Brent –el crudo de referencia del petróleo argentino– bajaba.

Lo central es que si, uno de estos días, Trump decidiera ponerle fin a la excursión sin retorno en la que se embarcó, el crudo se desinflaría en los mercados internacionales y las naftas que Marín congela quedarían fijadas a un valor de referencia mucho más elevado.

Más aun: ¿realmente hay condiciones para que Trump sostenga esta porfía e hipoteque su futuro en noviembre? Si así no fuera, el crudo no iría mucho más allá de donde ya fue, y la «ayuda» de Marín a los consumidores simplemente consolidaría precios en el techo.

Como toda apuesta, se verá su resultado al final del camino. Igual que las que han hecho Trump y el propio Milei.

(Nota publicada en Letra P).