Seguramente así lo imponen las sospechas sobre la autoría del atentado a la AMIA y la existencia en el país de una amplia y respetada comunidad judía, pero la postura del gobierno nacional hacia Irán siempre me ha parecido correcta y valorable. Pocisión que quedó plasmada sobre todo aquel discurso de Néstor Kirchner en la ONU el 25 de septiembre de 2007. Un posicionamiento, además que contrasta positivamente con el de otros líderes regionales como Hugo Chávez, en este punto absurdamente condicionado por el antinorteamericanismo que comparte con el régimen teocrático, oscurantista y violador de los derechos humanos de Irán.
O como el caso de Luiz Inácio Lula da Siva, quien inexplicablemente salió a respaldar al presidente Mahmud Ahmadineyad, un negacionista del Holocausto, defendiéndolo de las acusaciones de fraude que ya estallaban a los ojos del mundo.
¿Que dirán hoy, ante el espectáculo de las masacres callejeras (ver la muerte de Neda -foto- en el video adjunto) quienes aún defienden a los ayatolás de la República Islámica, algunos cercanos al propio oficialismo, quienes niegan sus abusos y, ante la denuncia fundada, esgrimen, puerilmente, como toda respuesta las atrocidades que también comete Israel?
Los derechos humanos son para todos, y en eso, hay que reconocerlo, el gobierno argentino, a diferencia de otros, no se ha equivocado.