Por su actitud en la crisis hondureña, Barack Obama está aprobando su primera prueba en lo que respecta a los asuntos hemisféricos.
Tras el golpe contra el presidente legítimo de ese país, Manuel Zelaya, reaccionó con una condena, gesto que fue seguido de otros más contundentes y menos sospechables de retórica vacía: elevó el tono de la protesta; se alineó con la postura de los países latinoamericanos; reclamó la restitución de Zelaya; y lo ungió como único presidente legítimo de Honduras. Tremendo contraste con la actitud de George W. Bush en ocasión del golpe contra Hugo Chávez en 2002.
A Obama no le importó que éste sea un aliado de Hugo Chávez ni haber quedado del mismo lado del bolivariano, por más que éste, con desmesura, haya puesto en alerta a su ejército. En definitiva, actuó de acuerdo al interés de los Estados Unidos, tal como lo define hoy él mismo: restaurar la confianza con América Latina y honrar con hechos su prédica a favor de los derechos humanos. Así, la promesa de un “nuevo comienzo” es más que una frase bonita.
Estados Unidos tiene la llave de la crisis hondureña. Receptor del 70% de las exportaciones de ese país y dador de una cuantiosa ayuda, imprescindible para uno de los países más pobres de la región, le bastaría con cerrar esos grifos.
Zelaya prometió volver a su país el jueves para retomar el mando, acompañado de una comisión de la OEA de la que formará parte Cristina Kirchner. Si lo logra, deberá responder por haber llamado, sin aval legal, a una consulta popular para lograr su reelección. Pero esa respuesta deberá ser institucional y una vez que haya sido repuesto en su cargo.
Nadie puede cobrarse las cuentas pendientes sacando en plena noche de la cama y a punta de pistola a un presidente legítimo.
La reacción internacional (Brasil y el ALBA retiraron a sus embajadores; Argentina sólo tiene un encargado de negocios) va en el rumbo correcto. Que nadie defeccione.
Tras el golpe contra el presidente legítimo de ese país, Manuel Zelaya, reaccionó con una condena, gesto que fue seguido de otros más contundentes y menos sospechables de retórica vacía: elevó el tono de la protesta; se alineó con la postura de los países latinoamericanos; reclamó la restitución de Zelaya; y lo ungió como único presidente legítimo de Honduras. Tremendo contraste con la actitud de George W. Bush en ocasión del golpe contra Hugo Chávez en 2002.
A Obama no le importó que éste sea un aliado de Hugo Chávez ni haber quedado del mismo lado del bolivariano, por más que éste, con desmesura, haya puesto en alerta a su ejército. En definitiva, actuó de acuerdo al interés de los Estados Unidos, tal como lo define hoy él mismo: restaurar la confianza con América Latina y honrar con hechos su prédica a favor de los derechos humanos. Así, la promesa de un “nuevo comienzo” es más que una frase bonita.
Estados Unidos tiene la llave de la crisis hondureña. Receptor del 70% de las exportaciones de ese país y dador de una cuantiosa ayuda, imprescindible para uno de los países más pobres de la región, le bastaría con cerrar esos grifos.
Zelaya prometió volver a su país el jueves para retomar el mando, acompañado de una comisión de la OEA de la que formará parte Cristina Kirchner. Si lo logra, deberá responder por haber llamado, sin aval legal, a una consulta popular para lograr su reelección. Pero esa respuesta deberá ser institucional y una vez que haya sido repuesto en su cargo.
Nadie puede cobrarse las cuentas pendientes sacando en plena noche de la cama y a punta de pistola a un presidente legítimo.
La reacción internacional (Brasil y el ALBA retiraron a sus embajadores; Argentina sólo tiene un encargado de negocios) va en el rumbo correcto. Que nadie defeccione.


Todo bien, mientras no se termine haciendo algo parecido a lo de Aristide
En principio, podría volver a la presidencia pasado mañana. Desde Obama hasta Cristina, la reacción fue unánime. Eso es un cambio, para bien. De modo que tenemos herramientas nuevas para seguir haciendo política.
amigo, acabo de notar que yo te tengo en mi listita de actualizaciones de blogs pero vos a mi no! si queres y podes sumame que tenemos que hacernos escuchar (o leer) en estos duros días!Salud!
Por ahora. Pero no sea que pase como en Guantánamo, que se lo llenó de elogios porque la iba a cerrar. Después dijo "dentro de un año", y un año más tarde fue "no la cerramos".Ojalá que no sea así esta vez.Marcelo
COMO ES POSIBLE QUE EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS ANTES DE DAR UN COMENTARIO NO REVISE REALMENTE LO QUE PASO DEBERIA MANDAR A SU SECRETARIA DE ESTADO A BUSCAR LAS PRUEBAS PERTINENTES EN HONDURAS NADIE QUIERE A MEL ZELAYA Y SI FUE SACADO DEL PAIS FUE PARA EVITAR QUE SE DERRAMARA SANGRE PORQUE EL HACIA LO QUE QUERIA LES PAGABA A LOS POBRES CAMPESINOS INCLUSO LES COMPRABA MACHETES PARA QUE ELLOS LO APOYARAN DE FORMA VIOLENTA LAS MANIFESTACIONES QUE PUEDEN VER A FAVOR DE EL SON DE GENTE SIN ESCRUPULOS QUE BUSCAN FAVORES POLITICOS NO PERMITAN QUE SE DESATE UN CAOS Y NO INTERFIERAN EN LOS ASUNTOS CONSTITUCIONALES DE NUESTRO PAIS ASI COMO NOSOTROS RESPETAMOS SUS LEYES, REVISEN ANTES Y PODRAN VER QUE NO FUE UN GOLPE DE ESTADO COMO LO ,DICE EL PRESIDENTE MAS CORRUPTO Y MENTIROSO EN LA HISTORIA DE HONDURAS.