Si el drástico ajuste en Grecia (contraprestación de un multimillonario paquete financiero internacional) pretendía alejar el escenario de un contagio de la crisis, hoy uno puede permitirse una mueca de escepticismo. Recordemos: el riesgo mayor es el contagio a una de las economías grandes de la Unión Europea, fundamentalmente a España, que representa el 11% del PBI comunitario. Su caída en desgracia tendría un efecto catastrófico para la eurozona.
José Luis Rodríguez Zapatero prometió “ajuste, cueste lo que cueste”, particularmente una reforma laboral destinada a “flexibilizar” las relaciones laborales, pero pretende negociarlo con empresarios y sindicatos para no inmolarse políticamente. El mensaje de hoy de los actores del mercado financiero es claro: no hay tiempo para negociar nada.
Las bolsas de Europa caen de modo generalizado por temores a que el ajuste griego no sea suficiente para estabilizar la economía y, curiosa contradicción de los análisis, a que el ya anunciado no sea políticamente viable. Hoy comenzó en ese país un paro general de 48 horas.
Salvo la de Atenas, la Bolsa de Madrid es la más afectada. Cae a esta hora casi el 3%, y el consenso entre los economistas es que eso responde, en lo local, a la demora oficial en anunciar un plan de ajuste duro y urgente. La prensa mundial especializada refleja ese punto de vista, algo que reseña bien un artículo de hoy del diario El País.
Si se prestaba atención, la mesa estaba servida desde ayer. José María Aznar, principal referente político de los sectores que hoy presionan, ya había dejado de lado con audacia su responsabilidad en la creación de las burbujas que le explotaron al socialista y, puesto en plan de estadista ubicado más allá del bien y del mal, dicho que éste “debe tomar decisiones muy firmes para evitar situaciones similares» a la de Grecia y que «en este momento» no lo está haciendo. Por eso, dijo que se necesita «un cambio muy serio en España» si se desea «evitar una situación límite».
Miguel Ángel Fernández Ordóñez, titular del Banco de España (central), ese Caballo de Troya de los mercados que tienen dentro de sí todos los gobiernos de occidente, señaló con pocas horas de diferencia que hay que extraer las “lecciones” de la crisis griega “y acometer las reformas necesarias”. Elíptico como Aznar, pero inequívoco en su mensaje, se limitó a señalar el “mercado laboral”, para el que, aseguró, se deben “contemplar no sólo medidas urgente sino también suficientes”.
Empezó la pelea.