Hace un par de meses hablábamos de cómo comenzaba Raúl Castro a acelerar su plan de reformas económicas para Cuba hace un par de semanas comentábamos cómo empezaba a suministrarle dosis de capitalismo a la economía de la isla. Todas esas iniciativas quedaron plasmadas hoy con la publicación del Proyecto de lineamientos de la política económica y social que será oficializado en abril por el VI Congreso del Partido Comunista (foto).
Después de ratificar de manera ritual la continuidad del modelo socialista, el texto anticipa una serie de disposiciones que se aplicarán en los próximos cinco años, que, en muchos casos, dan por tierra con verdaderos emblemas de la Revolución, como la cartilla de alimentos, la amplia cobertura de salud y educación y los subsidios al consumo de agua.
- Por un lado, la cartilla de racionamiento, impuesta desde 1963 y que brinda a toda la población una cantidad mínima de productos de primera necesidad como arroz, porotos, aceite y azúcar, dejará de existir. Según el gobierno, su distribución da lugar a un inaceptable mercado negro de mercadería.
- En paralelo, se reducirán de manera «gradual» los subsidios al agua potable y se recortarán los recursos humanos y materiales de los servicios de salud y educación «hasta el número mínimo que garantice el cumplimiento de las funciones asignadas».
- También se consagrará la extensión del trabajo por cuenta propia, con la posibilidad de contratar empleados en numerosas áreas, para compensar con el surgimiento de un mercado laboral privado el recorte del 20% previsto en el plantel de empleados estatales (un millón de empleos, de los cuales la mitad desaparecerá antes de marzo). Estas nuevas empresas contarán por primera vez con crédito bancario.
- Las compañías estatales ineficientes serán cerradas.
- Se seguirá atrayendo inversión extranjera en sectores como el turismo, y se reestructurará y se cumplirá a rajatabla el pago de la deuda pública.
- Se buscará unificar el sistema monetario, dividido hoy entre un peso no convertible y uno que sí lo es, el CUC, 24 veces más caro que el primero.
- Se permitirá el surgimiento de un mercado inmobiliario, con la posibilidad de comprar y vender casas.
Según los analistas, Raúl Castro comienza a aplicar el «modelo chino», esto es la introducción gradual del capitalismo con fuerte control estatal, con el que soñaba desde los tiempos en que vivía a la sombra de Fidel y controlaba el aparato industrial de las Fuerzas Armadas.
Se vienen tiempos nuevos para Cuba. Seguramente serán difíciles para una población acostumbrada al igualitarismo y la protección del Estado, y que se verá arrojada a un mercado nuevo, desconocido y hostil. Una gran pregunta es cuánto tiempo demorará también en producirse una inevitable apertura política.

