Hace casi un año y medio advertíamos sobre la profundidad de la crisis española, su necesidad de deflacionarse entre un 20% y un 30% vía caída de la actividad (por no contar con una moneda propia que devaluar) y la posibilidad de que encarara un proceso de “recesión alemana” (como la de los años de Gerhard Schröder, a fines de los 90 y principios de los años 2000), esto es un largo período de caída productiva que eternizara la dolorosa lógica del círculo vicioso ajuste-recesión. Aquellos temores se confirman día a día.
Quienes se habían entusiasmado con una dosis conmovedora de optimismo con el “crecimiento” del 0,1% del primer trimestre y el 0,2% del segundo, tropezaron con el 0% del tercero, dato que habría que añadir al gráfico que acompaña esta entrada para terminar de delinear un electroencefalograma plano. Para peor, otra vez con destrucción de puestos de trabajo. Mientras, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) un think-tank no gubernamental sostenido por las grandes empresas españolas acaba de vaticinar “cinco o seis años de relativo estancamiento económico”. No puede soslayarse, claro, que, la receta sugerida para evitarlo por la treintena de expertos que elaboraron el documento es “profundizar” las reformas del gobierno, que “van en el sentido correcto” pero que son insuficientes. Léase: mayor flexibilidad laboral. A propósito: pese a los esfuerzos ya hechos, los mercados financieros también creen que el dolor aún no es suficiente. ¿Se profundizará todavía más la crisis? Si esto ocurre, por tratarse de la española de la mayor de las economías de la zona del euro en problemas, veremos todavía turbulencias de enorme consideración.
Llevamos ya casi un año y medio desde que comenzó a hablarse de “recesión alemana” y una recuperación real sigue sin avizorarse. La predicción se cumple. Para más, la posibilidad de que José Luis Rodríguez Zapatero sea reemplazado por la derecha conservadora en los comicios de 2012 extiende el escenario de las políticas de ajuste, recorte del Estado de Bienestar y de redistribución ascendente del ingreso.