El Presidente se hunde en los sondeos, pero su reelección dista de estar perdida. Núcleo duro, miedo al pasado y default opositor. ¿Opinan cinco especialistas?
Javier Milei se desploma en las encuestas, aferrado como está –en el orden que se prefiera– a su deriva política y económica, al ajuste antiindustria y antisalario que le ejecuta Toto Caputo y al collar de melones que es Manuel Adorni. Sin embargo, esos mismos sondeos lo muestran muy competitivo para obtener la reelección el año que viene. ¿Cómo entenderlo?
Los datos adversos para la extrema derecha se acumularon en los últimos días.
Por un lado, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) –seguido por haberse probado muchas veces como un buen predictor del voto– mostró una caída aguda de más de 12% en abril.
Por el otro, la firma Atlas Intel, que predijo el triunfo de Milei en 2023, registró una ampliación de la brecha entre el rechazo y la aprobación al Presidente hasta nada menos que 27,5 puntos porcentuales.
Además, Zuban Córdoba mostró incluso el incremento de la expectativa de un cambio de administración.
Ahora bien, ¿qué novedad trae la madre de todas las preguntas?
Javier Milei, si se votara mañana
En su trabajo de abril, Management & Fit (13 a 27/4; nacional; metodología presencial, online y CATI; 2600 casos efectivos y 2200 ponderados, y margen de error +/- 3,5%) ratificó esas tendencias y fue un poco más allá al sumar una pregunta sugestiva: ¿cuál sería su voto «si las elecciones fueran mañana»?.

¿Cuán mal está Javier Milei en las encuestas? No tanto, según Management & Fit.
El resultado arrojó que una mayoría del 51,6% apuesta a «un cambio total de políticas y de equipo de gestión», mientras que el 42,8% se divide entre quienes desean «una continuidad total» y una con «algunos cambios de políticas».
Los dos números merecen una precisión. El primero, por incluir una hipotética oferta variada de lista opositoras; el segundo, por resultar superior al nivel de respaldo que esa misma encuesta le brinda al Presidente –37,2%– y por ponerlo en carrera para ganar en primera vuelta con 45% de los votos o con 40% y diez puntos de ventaja sobre el segundo. Además, ¿por qué no pensar en un caudal incluso mayor en un contexto de campaña y polarización como la que puede imaginarse?
Claro, «si se votara mañana»…
Lo que ve Santiago Caputo
Consultada por Letra P, la directora ejecutiva de M&F, Lara Goyburu, señaló que «ese es ‘el dato’ de la encuesta. Casi un 43% dice que quiere la continuidad de este rumbo de gobierno y rechaza totalmente cualquier cosa que se parezca a una vuelta al pasado».
En la encuesta «no preguntamos por candidaturas porque hoy no tiene sentido» debido a la falta de claridad al respecto, añadió la politóloga. Así, ¿cuánto vale hoy el 51,6% mencionado de los disconformes?
Seguramente Santiago Caputo, que cuenta con seguimientos diarios de opinión pública, vio todo esto mucho antes y eso explique que la nueva ofensiva del Gobierno sea la reforma electoral, que intenta perpetuar el desorden de las oposiciones eliminando las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y, según Goyburu, que busca «verticalizar las elecciones pidiendo boleta única en las provincias, lo que serviría a los fines de nacionalizar los comicios y evitar que los gobernadores se corten solos».

Santiago Caputo, semioculto detrás de Federico Sturzenegger, le cuidó la espalda a Manuel Adorni el miércoles en la Cámara de Diputados. (Foto: Matías Baglietto).
¿Qué mandará en los próximos meses, la tendencia declinante –que aparte se acentúa– en el respaldo al oficialismo o el piso duro del 30% que el anarcocapitalista obtuvo en la primera vuelta de 2023? El interrogante quema, toda vez que este ya se acerca a ese sustrato que verá puesta a prueba su resistencia.
Letra P consultó a cuatro analistas más para perfilar el futuro posible.
¿Javier Milei hasta 2031?
Sergio Berenstein le dijo a Letra P que el dato de M&F «es consistente con nuestros números, lo que muestra que la base dura de apoyo a Milei sigue muy fiel».
«Si se toman los votos que obtuvo en la primera vuelta y se suma un poco más de la mitad conseguida entonces por el PRO, en particular el más duro de Patricia Bullrich, se llega a esa cifra».
¿Qué dice eso sobre el futuro, entonces? «En la medida en que no surja una candidatura moderada, a lo (Mauricio) Macri digamos, de centro, que pueda romper esa hegemonía o esa falta de competitividad de todas las figuras que hasta ahora se vienen proyectando, y en la medida en que la oposición siga fragmentada, creo que Milei se encamina a un potencial triunfo en primera vuelta. Algo parecido a lo de Cristina (Fernández de Kirchner) en 2007″, cerró.
¿Quién le gana a Javier Milei?
Lucas Romero, director de la consultora Synopsis, le explicó a este medio que, según sus datos, «hoy Milei oscila entre el 30 y el 35% de la intención de voto, tomando en cuenta el deterioro que sufrió en estos últimos meses. Con eso hoy se garantizaría el acceso a una segunda vuelta. Su problema de competitividad radicaría en tener que juntar la mitad más uno» de los sufragios en un eventual ballottage.
«La pregunta entonces es contra quién competirá: cualquier abordaje que hagamos de la escena electoral será imperfecto si no está definida la composición de la oferta electoral», continuó.
Su idea es que la reelección se dificultaría en caso de un segundo turno contra un rival de perfil centrista.
Esto «es un dilema para la oposición: ¿qué candidato le garantiza un buen resultado en una primera vuelta y un resultado ganador en la segunda vuelta?», se interrogó.
¿Y si Milei enfrentara en octubre de 2027 a una oposición fragmentada y apostara todo a vencer en el primer turno?
«No creo que eso ocurra porque la propia dinámica llevará a la oposición a sentir que tiene que aglomerarse para evitarlo. No veo al peronismo yendo dividido. Lo que sí es cierto es que Milei tiene aún una rueda de auxilio competitiva: acordar con sectores afines en el PRO y la UCR, no afectarlos en sus distritos y maximizar así su competitividad nacional. Pero por ahora no parece querer eso y, además, esa estrategia no le resuelve del todo el problema de juntar la mayoría absoluta», completó Romero.
Las lecciones de Mauricio Macri
Gustavo Marangoni, de M&R Asociados, volvió al ICG de la Universidad Di Tella. «Si bien arrojó en abril una caída del 12%, el índice de 2,02 representa un 40% de apoyo. Me parece consistente» el dato obtenido por Management & Fit.
Pasando en limpio, el Presidente «tiene un 40% de acompañamiento en un mal momento: el núcleo duro está. Además, hay que recordar que Macri sacó en 2019, en medio de una crisis, justamente un 40-41%. Por lo tanto, no me extrañaría que, independientemente de los resultados y de la evolución económica, las cuestiones extraeconómicas y cualquier resistencia a un posible regreso del peronismo le den ese número o ese porcentaje».

Aun con el dólar a los saltos, en recesión y con la deuda en pesos en default, Mauricio Macri mostró en 2019 que el 40% de los votos es el piso del antiperonismo.
Las claves del futuro parecen radicar entonces en un puñado de cuestiones políticas y económicas.
Elecciones y las preguntas de la política
Entre las definiciones políticas fundamentales se destacan las siguientes:
- ¿Alcanzará el peronismo a organizarse, superar su «guerra civil», plantear un programa atractivo y darse un liderazgo claro y que consiga persuadir de que no es «más de lo mismo» a ese sector que piensa mal de Milei, pero aun así se dice dispuesto a votarlo?
- ¿Cuán unificada o fragmentada llegará a octubre del año que viene la oferta opositora más nítida?
- ¿Asumirá algún cabo suelto el riesgo de que la apuesta a una segunda vuelta «segura» se convierta en reelección?
- ¿La derecha macrista-radical cumplirá con su manifestación actual de presentar una fórmula propia, que sea el «próximo paso» del mileiato, o terminará, como es constumbre desde hace dos años y medio, dócil y devorada por la extrema?
- ¿Los gobernadores opoficialistas apostarán a diferenciarse o, como hasta ahora, a mimetizarse con el anarcocapitalista?
- Por último, ¿pesarán algo los escándalos de corrupción ya evidentes en todos los niveles del Gobierno y, acaso, algún hartazgo por la retórica violenta del mandatario?
Más allá de todo eso, la economía parece determinante. ¿Logrará el Gobierno bajar la inflación lo suficiente y a tiempo, y podrá conseguir un mínimo de reactivación del mercado interno que le permita formar la mayoría relativa que necesita? ¿O el declive de los salarios, el consumo, la industria y el comercio derivará en un tobogán enjabonado, irremontable con una narrativa totalmente desanclada de la realidad?
Elecciones y las preguntas de la economía
«Si la economía recuperara algo y se diera vuelta el contexto actual, Milei podría llegar al 45% y obtener un triunfo más cómodo. Me parece un escenario muy razonable», estimó Berenstein.
Este punto, el destino del modelo, desde ya, divide aguas. Marzo trajo un rebote, según indican trabajos de consultoras privadas, pero la cuestión es si el mismo se sostendrá hasta entrado el año próximo.
También consultado para este artículo, el economista Gustavo Reija aventuró que «bajo la continuidad del esquema ideológico vigente, único escenario que los datos y las señales del Gobierno autorizan a proyectar, el país llegará a octubre de 2027 con una macro formalmente estabilizada y una micro realmente desestabilizada».
Probablemente, «el PBI acumularía un crecimiento en el bienio 2026–2027 del orden del 3,5 al 4%, impulsado por sectores extractivos como la energía, la minería y el agro, que exportan materias primas sin valor agregado industrial. La manufactura no recuperaría capacidad utilizada de manera significativa: hoy opera al 53% y el modelo no contempla una política una industrial activa, crédito productivo dirigido y tipo de cambio competitivo para el sector transable que reviertan esa tendencia», sumó.
Así, cabe esperar que la demanda no se reconstituya y que elconsumo privado siga «condicionado por un ingreso disponible que, descontadas las tarifas, los alquileres y el transporte, no recupere los niveles previos a noviembre de 2023».
«El mercado ya descontó este escenario», puntualizó.
«Milei llegará a octubre de 2027 con inflación convergiendo al rango del 15 al 20% anual, con un desempleo creciente y destrucción de sectores y capacidad industrial. Habrá estabilizado frágilmente la macro, pero no habrá solucionado la micro. Esa diferencia será, seguramente, el centro del debate electoral», finalizó Reija.
Pese a todas sus máculas locales, las extremas derechas parecen arraigarse como factores políticos permanentes en todos los países que probaron su sabor.
Así es en los Estados Unidos, con un Donald Trump que no pierde las riendas del Partido Republicano aunque parezca conducirlo a una derrota en los comicios de mitad de mandato que se avecinan, y así es en el Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva, quien pese a los logros de su tercer mandato se encamina a una pelea voto a voto y sin garantías con Flávio Bolsonaro en la doble vuelta de octubre-noviembre.
La incertidumbre es la marca de la historia vivida en tiempo presente.
(Nota publicada en Letra P).
