El hombre sabe de qué habla. Es Robert Fisk, corresponsal de The Independent de Londres en Medio Oriente y uno de los periodistas que mejor conocen en todo el mundo los entresijos de la política en el mundo musulmán, al punto que entrevistó tres veces a Osama bin Laden. En esta nota, “Pakistán lo sabía” (excelente, por otro lado), publicada en Página/12 el miércoles, dice sobre su muerte:
Un juicio hubiera preocupado a más gente que a Bin Laden. Después de todo, él hubiera podido hablar sobre sus contactos con la CIA durante la ocupación soviética de Afganistán, o sobre sus reuniones íntimas en Islamabad con el príncipe Turki, el jefe de inteligencia de Arabia Saudita. De la misma manera en que Sadam –que fue juzgado por la muerte de apenas 153 personas en lugar de los miles de kurdos que murieron en cámaras de gas– fue ahorcado antes de tener la oportunidad de hablarnos sobre los componentes de gas que venían de Estados Unidos, su amistad con Donald Rumsfeld y la asistencia militar estadounidense que había recibido cuando invadió Irán en 1980.