Donald Trump se encamina a una derrota en las elecciones legislativas de Estados Unidos, según pronostican las encuestas.

Se concentra en estados rojos en el final de la campaña. Personalismo ultra más promesas incumplidas: un inminente pato rengo. Teléfono para Javier Milei.

Después de una serie de idas y vueltas que el fin de semana tuvieron en vilo al Partido Republicano, Donald Trump encabezó actos con vistas a las midterms de este martes en Kansas y en Iowa, las elecciones legislativas que podrían convertir al presidente de Estados Unidos, respaldo clave de Javier Milei, en un pato rengo.

Que haya tratado de asegurar esos dos territorios en sus últimas apariciones presenciales de la campaña resulta indicativo de que el partido de gobierno de los Estados Unidos corre riesgos, respectivamente, en un bastión casi centenario y también en un estado que fue oscilante pero que había conseguido hegemonizar en los últimos 12 años.

Ambos ejemplos constituyen casos testigo de la parábola del trumpismo: una política que, tras su éxito electoral inicial, no consigue resultados, no logra convocar a mayorías y se recluye en un núcleo duro e insuficiente.

La praxis ya no conservadora, sino populista —de derecha, claro—, del jefe de la Casa Blanca se ha tornado agotadoramente divisiva, ha generado un culto a la personalidad absurdo y, justamente en base a ese personalismo, ha incurrido en errores gruesos que empeoraron la percepción social sobre la marcha de la economía.

¿Un fenómeno similiar podría ocurrir en la Argentina de Javier Milei?

Yo, yo y yo

Trump se entregó en el último mes a una ola frenética de actos de campaña, convencido de que es su nombre lo que hace la diferencia para los candidatos republicanos.

Fueron 25 apariciones, pero las de Iowa y Kansas representaron una suerte de comedia de enredos en las que la participación del presidente fue primero cancelada y luego confirmada y reprogramada. El desconcierto manda.

Cuando suspendió inicialmente la llegada de Trump a Kansas, la campaña republicana dijo que, como alternativa, el presidente se comunicaría telefónicamente durante el mitin. Esto, de acuerdo con medios estadounidenses, alivió a los organizadores locales por dos motivos: ese tipo de intervención se presta menos a divagaciones y provocaciones piantavotos, y la presencia del jefe de la Casa Blanca «no está moviendo la aguja» a nivel local, según reportó CNN.

Al final, el hombre volvió a presentarse en persona, para bien o para mal y, convencido de su influencia inoxidable, no ha dejado de pedir a los asistentes a los diversos actos que voten por los candidatos republicanos como si él «estuviera en la boleta».

Un populismo de derecha

Una política tan personalista funciona mientras el líder carismático lo hace. El problema surge cuando esa figura comienza a mostrarse errática, peleada con la realidad y, sobre todo, incapaz de conceder la prosperidad que, en forma de promesa, explicó su ascenso inicial.

Esto vale tanto para Trump como para Milei, con sus círculos cerrados de adulación, sus autoatribuciones de «masterclass» y su celebración irónica como «fenómeno barrial». No por nada cayó tan pesadamente en la Casa Rosada la derrota de Flávio Bolsonaro en el segundo turno de Brasil.

Apenas conocido el resultado de la primera vuelta ganada por el extremista de derecha brasileño, el canciller argentino, Pablo Quirno, se ufanó de que «todos los candidatos apoyados por el presidente Milei ganaron esas elecciones: Bolivia, Chile, Colombia, Perú, Honduras, Costa Rica y esta noche Brasil».

El canciller se almorzó la cena.

De espaldas a la realidad

«¡La inflación está mucho más baja en el mandato de Trump! ¡Los ingresos de las personas y de las empresas están mucho más altos! La Edad de Oro de Estados Unidos está llegando», posteó el viernes el magnate inmobiliario, repitiendo un mantra de sus últimos actos.

Ese mismo día, datos oficiales señalaron que la economía crece a un ritmo vigoroso del 3,4%, pero la inflación se aceleró a 3,6% interanual en septiembre, dos décimas por encima del mes anterior. Así surge del índice de precios de gastos personales (PCE), el indicador privilegiado por la Reserva Federal para decidir su política de tasas de interés.

La economía crece fuerte, pero muestra indicios de recalentamiento, y una inflación, menor a la pospandémica, pero tan por encima del objetivo de 2% de la Fed que aleja la perspectiva de una baja de tasas. Esto complica a millones de familias que sufren el aumento de los pagos de sus hipotecas y de su financiamiento con tarjetas de crédito y otros pedales.

Al fin y al cabo, la gente se queja por lo que le falta, no por lo que tiene, y el costo de vida elevado que acentuó la pandemia explica tanto el descontento con el que se fueron los demócratas del poder tras la administración de Joe Biden como el voto castigo al que se enfrentan ahora los republicanos.

Por otro lado, ¿no es el costo de vida —ingresos que no alcanzan para llegar a fin de mes— lo que explica la ola de protestas que se extiende por Europa, con distintas manifestaciones y consignas, de Francia a España, Italia y el fin de semana Alemania, por solo nombrar los casos más notorios?

¿Batacazo en las midterms?

Para el republicanismo alla Trump, hasta ahora dominador de las dos alas del Congreso, la pelea en las midterms es muy cuesta arriba.

De acuerdo con la recopilación de encuestas sobre aprobación presidencial realizada por el sitio Real Clear Politics, el rechazo neto al jefe de Estado se eleva cómodamente a un entorno del 20%.

Con el salvavidas de plomo de quien invita, con semejantes guarismos, a votar como si él «estuviera en las boletas», la disputa por la Cámara de Representantes, que se elegirá este martes en su totalidad, parece irremediablemente perdida para el oficialismo.

En tanto, de acuerdo con la misma fuente, la esperanza republicana de retener por lo menos el control del Senado —renovará 35 de sus cien escaños— también aparece comprometida. Un triunfo demócrata en ese cuerpo supondría una fuente de parálisis gubernamental y de problemas políticos para un prematuro «pato rengo».

Esto nos devuelve a los casos testigo de Kansas, Iowa y otros.

En el primero de esos estados, que no ha elegido un senador demócrata desde 1932, el pastor metodista Adam Hamilton parece en condiciones de dar el gran batacazo, con ventajas en las encuestas de al menos tres puntos porcentuales sobre el actual senador republicano Roger Marshall. Empate técnico y desenlace a determinar.

En Iowa, en tanto, el demócrata Josh Turek y la republicana Ashley Hinson libran una pelea hasta hace poco insospechadamente reñida.

Y hay más. En Texas, otro pastor demócrata, el diputado estadual James Talarico, también aparece adelante en algunos sondeos frente al fiscal general republicano Ken Paxton. Ese estado republicanísimo no elige un senador demócrata desde 1988.

¿El ocaso de MAGA?

En referencia a la participación de Trump en la campaña, CNN publicó un interesante artículo, expresivo ya desde su título: La intensa gira de mítines de Trump tuvo tintes de despedida, multitudes MAGA y un mensaje final inesperado.

«Su mensaje a los votantes es que actúen como si él mismo estuviera en la boleta electoral, a pesar de lo impopular que se ha vuelto. Las preocupaciones sobre el rumbo del país o el costo de vida quedan, en gran medida, relegadas a un segundo plano», dice.

«Los veintitantos actos que ha celebrado en el último mes (…) han adquirido el aire de una gira de despedida. El hombre que transformó al Partido Republicano y la política del país, mitin estridente tras mitin estridente, ahora abandona el escenario al ritmo de YMCA», añade.

«CNN recorrió el país para cubrir los mítines del presidente durante las últimas dos semanas, incluidos actos en Kansas, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Iowa, Florida, Georgia, Michigan, Mississippi, Texas y Ohio«, cuenta. «Lo que más llamó la atención de nuestros reporteros sobre el terreno» es, entre otras cosas, el cambio en la composición del público que asistía a los actos allá por 2015, en los albores del trumpismo, respecto de la actual.

Antes, narra, «el público era relativamente bipartidista (y) mucha gente sentía curiosidad. Muchos eran votantes indecisos (…). Hoy, los asistentes a los mítines son los partidarios más fervientes de Trump y de su movimiento MAGA».

Otra constante: el modo en que el mandatario apela a bromas, como los precios para ricos vigentes en su lugar en el mundo, el floridano Mar-a-Lago, para «entretener a su público» y eludir «resultados que a veces hacen que otros miembros del Partido Republicano se avergüencen, especialmente porque el costo de vida es una de las principales preocupaciones de los votantes».

Y una más. La llamativa presencia en no pocos actos de manifestantes anti-Trump, lo que motiva interrupciones e incidentes frecuentes, y expresa una severa fractura social.

Las causas de un malestar

Trump ganó las elecciones de noviembre de 2024 prometiendo, sobre todo, mejorar las condiciones de vida que dejaba Biden. Ridiculizó a su predecesor, lo trató de viejo demenciado y aseguró que, con él, la economía crecería, los salarios subirían y vivir no resultaría tan caro.

Cumplió con el crecimiento, pero no con lo que toca a ingresos y costo de vida. Por un lado, porque ese problema parece una constante para los sectores medios en todo Occidente, desde Estados Unidos a los mencionados países europeos, Brasil y esta Argentina que enmascara tendencias profundas y globales con la distracción de su crisis permanente. Por el otro, por los efectos de sus propias políticas.

Las protestas europeas por el costo de vida se extendieron el fin de semana a Alemania.

Las protestas europeas por el costo de vida se extendieron el fin de semana a Alemania.

El aumento generalizado de los aranceles a las importaciones no solamente generó ingresos fiscales importantes y protección para industrias y empleos locales; también contribuye al sostenimiento de la inflación. Con esa medida, que además envenena muchas de las alianzas tradicionales de los Estados Unidos, Trump se pegó un balazo económico en el pie.

Asimismo, el ataque del 28 de febrero a Irán, motivado por Benjamín Netanyahu, implicó un apartamiento de su Estrategia de Seguridad Nacional, la que plantea una retirada de los grandes escenarios de conflicto global para concentrar el poder de Estados Unidos en la competencia con China por la hegemonía, con especial énfasis en remover la influencia del gigante de Asia en una América Latina concebida como «patio trasero» y proveedor de recursos naturales estratégicos.

La guerra en el golfo Pérsico desquició el mercado global de la energía, lo que explica buena parte de las zozobras del momento en Estados Unidos y en una Europa que ya se había quedado, por la guerra en Ucrania, sin el cordón umbilical que la vinculaba con Rusia.

Fuente: Investing.com.

Fuente: Investing.com.

Desde el inicio de la actual guerra en Medio Oriente, el precio del petróleo se disparó y el de los combustibles en Estados Unidos subió 40%.

Esa es otra fuente de estrecheces en la sociedad de los autos para todos y de tensiones inflacionarias.

El problema, así planteado, parece tanto de tendencias profundas como de su abordaje político.

¿Cuán efectiva resulta una construcción política tan personalista? ¿Sirve más para ganar una elección inicial que para gobernar en base a resultados?

¿Cuánto lo es cuando ese dirigente ignora los datos que lo incomodan, se inventa una realidad paralela y estira las estadísticas al punto de que no explican nada de las vivencias populares?

¿Cuánto sirve una narrativa tan divisiva, tan agresivamente excluyente de las críticas y tan sorda a las quejas sociales, desde las mencionadas en la economía como las de meses atrás por las cacerías de la policía migratoria en territorios donde se la repudiaba, como Minnesota?

Por último, ¿el seguidismo les termina resultando útil a las derechas tradicionales cuando las políticas que respaldan ofende el sentido común de sus bases en una serie de aspectos sensibles —el estilo violento, la socavación de la división de poderes y hasta el golpismo— o termina por reducir ese universo a un núcleo duro, resiliente, pero electoralmente insuficiente?

Esta nota habla de los Estados Unidos de Trump y de las midterms de este martes, pero también de tendencias perceptibles en la Argentina de Milei de 2026 que podrían sorprender en la de 2027.

(Nota publicada en Letra P).