Javier Milei con sus (cuatro de «cinco») «hijitos de cuatro patas».
Con el mandatario en Estados Unidos, The New York Times puso en la vidriera global el secreto mejor guardado de Olivos. La cofradía de un silencio estratégico.
El enésimo viaje de Javier Milei a Estados Unidos coincidió con un hecho significativo que muestra a nivel internacional uno de los perfiles menos favorecidos del Presidente: su relación con el difunto Conan y con los perros clonados a partir del cuerpo del can, su vínculo con el más allá y, en el fondo, su carácter.

The New York Times, uno de los enemigos designados de Donald Trump y, se supone, también ahora del ultraderechista que gobierna la Argentina, publicó este miércoles una entrevista a Celia Melamed, la «médium interespecies» que, dice, intervino en la comunicación del mandatario con el agonizante Conan y, una vez clonado el original, con los cinco «hijitos de cuatro patas» obtenidos. Es, según le dijo ella misma al periodista Jack Nicas, quien formó en la disciplina a Karina Milei, que «demostró tener un talento innato para comunicarse con los animales», según el artículo.

Nada de lo que dice la nota tiene condición de novedad en Argentina, pero actualiza unas cuantas preguntas inquietantes relacionadas con los usos que se hacen de la compleja figura presidencial.
Preguntas que aguardan respuestas
¿Quién está al mando de un país frágil, que siempre parece a punto de romperse?
¿Cuál es su entorno y qué hace con él?

Javier Milei y El Jefe Karina Milei.
¿Qué novedades saldrán a la luz cuando Milei abandone el poder, ya sea en 2027 o en 2031?
¿Quiénes y cuántos conocen estos y otros detalles de la intimidad de Olivos? ¿Por qué callan?
¿Cuáles son los mecanismos de presión o de persuación en pos de la obtención de silencios y hasta dónde llegan el miedo o la conveniencia?
¿Cabe pensar en la instrumentalización por parte de factores de poder que lo adulan, le reconocen un doctorado que no se ganó en ninguna universidad y ejercen un doloso laissez-faire en tanto ese hombre turbado les concrete el viejo deseo de pinochetizar la Argentina?
¿Todo les vale mientras este sea el vector indicado para achicar el Estado —para «destruirlo», blanquea él— y hacer menos oneroso su mantenimiento, así como para precarizar el trabajo y jibarizar los ingresos populares como forma de resolver en su beneficio una puja distributiva que nació allá por 1945 y nunca encontró un marco de consenso social?
Los usos del «doctor Milei» dan para todo.
Para las genuflexiones de funcionarios enchufados al poder.
Para los panegíricos de adulones deseosos de un retuit.
Para el aplauso a sus argumentos negadores de la realidad.
Para la tolerancia de sus insultos como forma de relacionamiento con la crítica.
Para la provisión opoficialista de «herramientas» para una gestión que no muestra resultados ni siquiera en sus propios términos.
Para los fallos oportunos de jueces necesitados de conchabo a largo plazo.
Para el logro de las «reformas» que el FMI no logró arrancarles ni siquiera a las administraciones obedientes.
Para los planes neocolonialistas del trumpismo.
Para hacerle, al menos, un agujerito al aislamiento del gobierno de extrema derecha de Israel y sus socios ortodoxos, quienes festejan a ese gentil de maneras tan poco gentiles y tan reñidas con la mejor esencia del judaísmo.
¿Qué vendrá después de que todos esos actores obtengan lo que quieren de él? ¿El descarte?
¿Qué hay de nuevo, viejo?
La saga ya había sido revelada en detalle en 2023 por el periodista Juan Luis González en su libro El loco. La vida desconocida de Javier Milei y su irrupción en la política argentina. Es más, el propio medio estadounidense lo recogió en octubre de ese año en otro artículo escrito por el mismo periodista. ¿Cuál es la novedad, entonces?

Las hay y son varias.
1) Que un medio tan influyente insista con esa historia, esta vez con el valor agregado del testimonio de la propia Melamed, algo tampoco inédito, pero significativo en el actual contexto. Ninguna cuenta oficial o paraoficial de redes sociales salió a desmentir o a destratar a la mujer.

Foto: Sarah Pabst, The New York Times.
2) El timing de la publicación, coincidente con un viaje del Presidente a Washington, donde otra vez fue entrevistado, agasajado, elogiado y, sobre todo, invitado a la Gala de la Herencia Hispana, destinada a homenajear los «logros extraordinarios y el liderazgo» de diversas personalidades. La suya, recuerda el Times, tiene algunos costados extravagantes.
3) Se produce poco antes de las midterms del 3 de noviembre, en las que Trump se juega algo parecido a la gobernabilidad de su bienio final y de la disposición del control remoto para incendiar el mundo, como ya hizo en Venezuela y el golfo Pérsico. Llamativamente, algunas coberturas vecinales señalan que la presencia de Milei constituye un espaldarazo al republicano en la previa electoral. Aramos, dijo el mosquito.
4) Como la novedad que no es tal para el público argentino, hay que reparar en que ese medio cuenta con audiencias en Estados Unidos y a nivel global, a las que les está diciendo —más bien, recordando— cuál es el talante de los mejores amigos internacionales del jefe de la Casa Blanca.
En primera persona
En el primer encuentro con el actual mandatario, «hace aproximadamente una década, Conan estaba en su lecho de muerte y Melamed dijo que se comunicaba con él a través de la energía que sentía en su pecho. Dijo que transmitía el mensaje de Milei, quien intentaba salvar al perro desesperadamente. ‘Lo que me acuerdo es que él se sintió mejor’, dijo refiriéndose a Milei. ‘Pocas personas tienen tan intensa conexión con sus animales'», dice la nota.
«Melamed después pasó a convertirse en su psíquica personal de mascotas. Durante los siguientes dos años, dijo ella, él siguió recurriendo a sus servicios, incluso para comunicarse con Conan en el más allá y con los cinco clones generados a partir del ADN de este. Dejaron de colaborar unos cuatro años antes de que Milei fuera electo presidente en 2023», continúa.
«Incluso formó a la persona que cree que la reemplazó en la labor con los perros de Milei: la hermana del Presidente. Karina Milei, a quien se podría considerar la segunda persona más influyente del gobierno argentino, demostró tener un talento innato para comunicarse con los animales, dijo Melamed. Asistió al taller de fin de semana de Melamed en 2019 y, después le envió mensajes de texto durante meses para que le diera más consejos. Poco después, dijo, Javier Milei dejó de contratarla», indicó.
Aunque conocido, el relato no deja de impactar. ¿En qué manos está el presente y el futuro de la Argentina?
Las ventajas de decir y las ventajas de ocultar
Melamed, de 67 años, no solo ayudó a Milei a aliviar sus dolores; hoy, en buena medida gracias a la notoriedad que da a aquellos servicios, cuenta con una lista de espera de dos meses y puede cobrar «35 dólares la hora para comunicarse con los perros, gatos, tortugas y pájaros de sus clientes a fin de averiguar qué aqueja a los animales, dónde se esconden o en qué andan en el más allá», señala el Times.

Celia Melamed, en plena sesión (foto: Sarah Pabst, The New York Times).
La divulgación que la beneficia en el mercado es, para el Presidente, el secreto mejor guardado.
El decreto 780/2024, conocido como «decreto Conan», alivió desde septiembre de ese año al entonces vocero Manuel Adorni y limitó el derecho de acceso a la información pública en temas que hacen a la vida privada o doméstica de los funcionarios.
Así, ya no hubo necesidad de patear la pelota afuera, por ejemplo, ante las consultas sobre si era cierto que los canes asesoraban a Milei en materia de gestión.
«Cuando los periodistas le preguntaron sobre esa afirmación, Milei respondió con evasivas, diciendo que lo que sucede en su casa es privado. ‘Si me da consejos, ¡es un genio!’, dijo Milei en 2023 refiriéndose a Conan. (Si bien Conan murió en 2017, Milei ha dado a entender que uno de los clones es su reencarnación)», recuerda el artículo.
«Un alto diplomático extranjero y un amigo de toda la vida de Milei —que hablaron bajo condición de anonimato para discutir conversaciones privadas—, dijeron que habían escuchado al propio Presidente decirlo», precisó.
El mes pasado, unos 15 empleados de la Quinta de Olivos fueron despedidos. El Gobierno habló de motivos de seguridad, el jefe de Estado aludió a vaporosos intentos terroristas que no constan en ninguna causa judicial y parte del periodismo puso la mira en las compras de alimentos y en el emprendimiento de catering de la ahora ex subsecretaria de Planificación General, María Belén Agudiez.
Pese a los riesgos de filtraciones, el gran secreto —un mandato de hierro en el oficialismo y en parte de la prensa— quedó, por el momento, a salvo de indiscreciones.
Así, sigue sin saberse ni siquiera cuántos perros viven allí a cuenta y cargo de los contribuyentes. Ni si son capaces de hablar.
Mientras, un montón de allegados y, por qué no, gran parte de la sociedad hacen de espejo y fingen demencia.
