Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro vuelven a cruzarse en un debate antes de los cierres de sus campañas.
Ante la cita en Globo, los candidatos revisan sus estrategias, muy criticadas en el cara a cara anterior. Cierres en Río de Janeiro y San Pablo y… ¡A votar!
Brasilia (enviado especial) – Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro preparaban este viernes sus estrategias para el debate final en la TV Globo, previa de un sábado en el que protagonizarán actos de cierre de campaña en el crucial sudeste del país que se esperan multitudinarios y de alto impacto.
La batahola en que se convirtió el debate anterior, en Bandeirantes, obligó a las campañas a negociar un cambio de reglas de juego, al menos para evitar que los movimientos de los candidatos propiciaran encuentros cara a cara que fueron juzgados como excesivos por los analistas.
En ese clima, sobraron las acusaciones y las propuestas diferenciadoras se destacaron por su ausencia. Eso, dado el empate técnico que señalan las últimas encuestas de intención de voto, resultó especialmente perjudicial para el retador.
Fuentes del armado del Partido Liberal (PL) coinciden en que Bolsonaro pudo haber exagerado en la confrontación personal y hasta en sus gestos despectivos, que hacía ver mientras caminaba detrás del presidente cuando este hablaba. Por eso, orientan al presidenciable de la extrema derecha a presentar esta noche propuestas concretas y a no eludir las preguntas que le haga Lula.

Fávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva en el debate caliente de la cadena Bandeirantes.
Esto último fue una constante en el debate de la Band, sobre todo cuando el opositor se resistió una y otra vez a endosar la política de ajuste de Javier Milei y a contestar si eso es lo que implica el tesouraço que promete para achicar el gasto público.

Javier Milei y Flávio Bolsonaro: tijeras para el ajuste.
Lula da Silva: pros y contras del cuerpo a cuerpo
Si se observa que el presidente no dejó de recortar ventajas desde ese encuentro, podría decirse que el clinch a él sí le funcionó, pero eso no significa que en su campamento no haya autocrítica por haber hablado más de lo que lo separa del retador que de su visión de futuro, sobre la que muchos brasileños, incluso entre quienes lo van a votar, necesitan más precisiones. ¿Qué podría ofrecer un Lula 4.0 que no se haya visto hasta ahora?
Así, en estas horas lo orientan a no engancharse en los ataques que pueda dirigirle Bolsonaro. Para más claridad: el encuentro de este viernes tal vez no sea tan truculento como el anterior, pero distará de ser amable.
Sus entrenadores son el ministro de Comunicación, Sidônio Palmeira; el senador petista de Ceará Camilo Santana y el cada vez más influyente gobernador de Piauí, Rafael Fonteles, también del PT. Lo animan a que no se aleje demasiado de su atril y que no reaccione por fuera de las reglas del debate.
Lula carga con 80 años, vitales pero largos, y por eso economiza fuerzas. Como lo espera el cara a cara en TV y, este sábado, un raid exigente de actos de cierre en los principales colegios electorales, por lo que viene limitando los encuentros con la prensa.
Un tema sensible del debate esperado es el del fact-checking. Mucho se ha negociado con diversos medios para que realicen esas actividades en vivo debido a lo que se consideró en el encuentro anterior, de modo bastante generalizado, una actitud de Bolsonaro de eludir cuestiones o, en muchos casos, mentir.
De los bastiones al territorio rival
Lula comenzó esta semana una serie frenética de mítines que concentró en lo que necesita consolidar como bastiones. Así fue en los estados de Bahía y Pernambuco.
El miércoles ya pasó al tercer colegio electoral del país, Minas Gerais, con una parada en su capital, Belo Horizonte. Se dice que quien gana Minas gana Brasil.
Luego hubo pausa para el debate de este viernes, que se realizará en Río de Janeiro. Eso le resulta oportuno para concentrar su sábado en cierres en las grandes capitales del sudeste rico del país, en buena medida territorios bolsonaristas.
Para empezar, en la carioquísima Copacabana.
Luego, hará su cierre con una caminata, seguramente multitudinaria, en la Avenida Paulista, corazón del poder económico de San Pablo que milita a su rival.
Luego, dormirá en esa ciudad y en ella votará.
Flávio Bolsonaro preserva sus fortalezas
Lo que el sudeste rico significa para Lula —un territorio a conquistar—, para Bolsonaro es un bastión a conservar.
Como su rival, también ha bajado desde el norte, donde protagonizó actos importantes en Bahía y en Ceará, territorios del PT.
En tanto, la escala en la Globo le permitirá hacer pie, una vez más, en Río, la capital del bolsonarismo.
Este sábado encabezará una manifestación en Barra da Tijuca, frente al condominio en el que su padre, Jair, tiene una propiedad.
Río es especial para ambos. Con 48% de los votos en la primera vuelta, Flávio necesita crecer. Mientras, el 44% del 4 de octubre le impone a Lula un largo camino hacia arriba para tener chances a nivel nacional. La distancia entre ambos allí fue de 1,27 millones de votos.
